La Iglesia rusa y un museo, en guerra por el icono más famoso de la Ortodoxia
Moscú, 4 jun (EFE).- ¿Reliquia u obra de arte? Un icono regalado por el presidente ruso, Vladímir Putin, a la Iglesia Ortodoxa ha enfrentado al patriarca Kiril con el principal museo de Moscú, que acoge la pintura desde que las autoridades soviéticas se lo cedieran en 1929.
La manzana de la discordia es La Trinidad de Andréi Rubliov (siglo XV), considerado unánimemente el icono más importante de la Ortodoxia.
Cientos de fieles rusos se congregaron el domingo en la Catedral de Cristo Salvador de Moscú para venerar el icono de incalculable valor entre estrictas medidas de seguridad.
CON LA IGLESIA NOS HEMOS TOPADO
Kiril ofició personalmente la misa en el principal templo ortodoxo de Rusia, tras lo que aseguró que Putin cedió la reliquia a la Iglesia para que los creyentes recen «por la unidad» del pueblo y de la Iglesia, azuzada por la escisión de su filial ucraniana por la intervención militar rusa.
Durante la liturgia se acercó a besar el icono del siglo XV, colocado frente al altar del templo y vigilado a escasos metros por una patrulla de la Guardia Nacional.
Los feligreses pudieron arrodillarse y persignarse ante La Trinidad, pero en ningún caso acercarse al icono, enclaustrado en una cápsula especial.
Pero el problema es que el patriarca aseguró que «la imagen milagrosa permanecerá durante un año en Cristo Salvador» y después será trasladado a un monasterio a las afueras de Moscú, que describió como su «histórico lugar».
Después matizó con que el icono descansará «durante cierto tiempo» en la catedral, lo que contribuyó aún más a la confusión, ya que el acuerdo era que sería expuesto sólo durante dos semanas, del 4 al 18 de junio.
EL MUSEO SE PLANTA
El Ministerio de Cultura, que se puso del lado de la Iglesia e ignoró la opinión de los expertos sobre los riesgos de su traslado, informó anoche sobre el transporte del icono a la catedral en un automóvil especial que disponía de un equipo de control de temperatura.
En cuanto a la cápsula de cristal, mantendrá al icono bajo un nivel de humedad del 55 %, lo que debería evitar su degradación, según la nota oficial.
Eso sí, dejó bien claro que la obra deberá regresar dentro de dos semanas a la Galería Tretiakov, conocida por su extraordinaria colección de iconos.
Por si hubieran quedado dudas, el museo emitió en torno a la medianoche un comunicado en el que subrayó que, en línea con lo acordado, la obra debe regresar al departamento de restauración de pintura antigua del museo «no más tarde del 19 de junio».
Recientemente, prestigiosos especialistas y los restauradores de la Galería Tretiakov se dirigieron en una carta a la ministra de Cultura, Olga Liubímova, para que no entregara a la Iglesia el icono.
Los expertos recordaron que su traslado en julio de 2022 al monasterio de Sérguiev Posad, cerca de Moscú, ya provocó daños en 60 lugares de la superficie del icono, la mayor obra de Rubliov (1360-1428), considerado el mayor iconógrafo de Rusia.
Pese al trabajo de los restauradores, «su degradación, provocada por su traslado al monasterio, avanza», por lo que los expertos llegaron a la conclusión de que el icono no puede abandonar la galería ni siquiera «por un corto espacio de tiempo».
MÁS QUE UN ICONO
El regalo de Putin no ha sido bien recibido por algunos sectores de la sociedad, ya que en los últimos 20 años ya han sido muchas las prebendas que ha recibido el Patriarcado de Moscú, que se ha enriquecido, según sus críticos, y apoya sin tapujos la guerra en Ucrania.
«Tales acontecimientos no ocurren sin la participación directa de la divina providencia. Y es que justo ahora y no antes ni después, se tomó la decisión», dijo Kiril, quien en el 70 cumpleaños de Putin ya llamó a rezar por su salud.
Al igual que hizo durante la invasión nazi el ateo líder soviético Iósif Stalin, Putin, un creyente confeso, no ha dudado ahora en recurrir a la Iglesia para consolidar el apoyo al Kremlin justo cuando se ha torcido la campaña militar rusa en Ucrania.
«Justo ahora, cuando la Madre Patria se enfrenta a grandes fuerzas enemigas, esa imagen regresa a la Iglesia», agregó el patriarca.
Kiril, quien ya había calificado de «guerra santa» la lucha del Ejército ruso contra el terrorismo en Siria, aseguró que los rusos que mueren en Ucrania «lavan todos los pecados».EFE
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