La medina de Fez mira hacia el futuro tras 45 años como patrimonio de la UNESCO
Fatima Zohra Bouaziz
Fez (Marruecos), 11 jul (EFE).- La medina de Fez cumple 45 años como Patrimonio Mundial de la UNESCO. Una de las ciudades medievales mejor conservadas del mundo, atraviesa una amplia transformación gracias a un amplio programa de rehabilitación que busca preservar su patrimonio, mantener vivos sus oficios tradicionales y mejorar la vida de sus habitantes.
Fundada en el siglo IX y con la universidad más antigua del mundo, al-Qarawiyyin, la medina es un universo donde conviven riads, puestos de especias, dulces y productos locales. En sus zocos organizados por gremios trabajan joyeros, herreros, curtidores, ceramistas y tejedores que mantienen vivos oficios transmitidos durante generaciones.
300 millones de euros para la rehabilitación
Con una superficie de unas 300 hectáreas y cerca de 90 kilómetros de calles peatonales, la medina ha sido objeto de un nuevo programa de rehabilitación impulsado en 2010, con una inversión que alcanza hasta ahora los 3.200 millones de dirhams (299 millones de euros).
Para Fouad Serghini, director general de la Agencia para el Desarrollo y Rehabilitación de la Medina de Fez (ADER), este programa tiene el objetivo de mejorar la calidad de vida de sus habitantes, preservar los valores históricos, sociales, económicos y culturales que encierra este patrimonio y mantener su tradición artesanal.
«Nuestra intervención abarca todos los componentes de la medina. No nos limitamos a restaurar los grandes monumentos: también rehabilitamos los espacios públicos, los equipamientos de barrio, las pequeñas mezquitas, los hornos tradicionales de pan y los talleres, porque todos ellos forman parte del patrimonio y de la vida de la medina», explica a EFE Serghini durante un recorrido por sus calles.
El funcionario muestra algunos de los zocos restaurados, donde antiguos talleres de tejido, cuero o especias han recuperado su actividad tras años de deterioro. Los espacios rehabilitados volvieron a ser ocupados por artesanos y comerciantes para cumplir con su función original.
Para Serghini, estas actuaciones han impulsado «el dinamismo económico a través de los artesanos». Cerca de 40.000 artesanos trabajan en la medina y muchos de sus talleres han sido restaurados para garantizar la continuidad de sus oficios.
Una medina más habitable
La recuperación también ha alcanzado edificios históricos que habían perdido su función original. Es el caso del Souk Semmarine, un antiguo almacén de grano del siglo XIV que durante años fue utilizado como mercado con puestos de carniceros y vendedores de frutas. Tras su restauración, el edificio espera una nueva etapa como espacio cultural.
El programa ha incluido además la rehabilitación de otros elementos singulares de la medina, como un gran reloj hidráulico medieval integrado en una fachada, medersas (escuelas coránicas), riads transformados en espacios culturales y fortificaciones históricas como el bastión saadí de Borj Sidi Bounafae, del siglo XVI.
Más allá de los monumentos, la intervención ha buscado hacer la medina más habitable. Según Serghini, la creación de aparcamientos ha facilitado la llegada de comerciantes, vecinos y turistas, mientras que las obras de mejora han permitido restaurar más de 5.000 edificios amenazados por la ruina.
«Hemos trabajado para garantizar la seguridad de quienes viven en la medina y para incentivar que sigan residiendo en ella. Sus habitantes son los principales garantes de la preservación de este patrimonio, hoy y en el futuro. Por ello, ofrecemos ayudas directas a las familias para que puedan conservar y mantener sus viviendas», afirma.
Una medina restaurada, continúa, no puede ser únicamente un conjunto de monumentos recuperados, sino un espacio vivo donde sus habitantes sigan siendo protagonistas. La permanencia de la población es, a su juicio, clave para conservar un modelo de vida que ha dado identidad a este lugar durante siglos.
Serghini considera que la rehabilitación ya empieza a mostrar sus frutos: la artesanía y el turismo recuperan dinamismo, mientras los indicadores económicos reflejan un creciente atractivo de Fez a nivel nacional e internacional.
Además, el interés que empezaron a mostrar los jóvenes por la medina, con nuevos proyectos e iniciativas, abre la puerta -según Serghini- a un futuro en el que este patrimonio pueda seguir evolucionando sin perder su identidad. EFE
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