La OCDE pide a Colombia que suba su tasa de carbono y baje las subvenciones a combustibles
París, 28 ene (EFE).- La OCDE considera que Colombia debe para cumplir sus objetivos climáticos aumentar su tasa de carbono, que en la práctica es negativa por unas abultadas subvenciones a los combustibles fósiles que tendrían que ir desapareciendo.
En un informe publicado este miércoles sobre la evaluación medioambiental de Colombia, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) señala la contradicción de que aunque sea uno de los pocos países latinoamericanos con un impuesto que grava las emisiones de dióxido de carbono, principales causantes del calentamiento global, en realidad es un impuesto negativo.
La razón es que las numerosas exenciones a esa tasa y, sobre todo, las ayudas a los combustibles fósiles hacen que el saldo final de la tasa sea negativa (-12,179) algo que no ocurre en ningún otro de los países de la OCDE en los que se ha implantado.
Los autores del estudio recuerdan que Colombia se ha fijado como objetivo reducir en un 51 % sus emisiones de gases de efecto invernadero para 2030, respecto a las que habría si no hubiera ninguna intervención, y alcanzar las cero emisiones netas para 2050.
Pero advierten de que para conseguirlo habrá que acelerar el camino, sobre todo atajando y compensando los efectos de la deforestación y abordando el sector agrícola, así como el del transporte, donde se están incrementando a un ritmo muy rápido.
Reconocen que ha habido progresos en la deforestación porque es un fenómeno que ha ido disminuyendo desde 2017 y en 2023 (el último año del que hay datos) se alcanzó el mínimo desde 2000.
Entre 2005 y 2020, las emisiones totales en Colombia aumentaron a una media anual del 1,7 % y para cumplir con el objetivo de 2030 habría que pasar a un ritmo de descenso del 5,4 % anual.
La OCDE señala como uno de los grandes problemas medioambientales del país la contaminación del aire, que se estima que en 2023 causó 7.000 muertes prematuras que se hubieran podido evitar si se hubieran cumplido los estándares de calidad fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Medido en términos económicos, la mortalidad prematura por el impacto de las micropartículas representó el 2,9 % del producto interior bruto (PIB).
Aun reconociendo los pasos que se han dado para corregir la contaminación del aire procedente de fuentes fijas y para las normas que se imponen a los vehículos, la organización insiste en que para cumplir con su meta de reducir a la mitad el impacto para la salud de aquí a 2040 habrá que seguir reforzando el marco institucional, financiero y normativa para una gestión efectiva.
La OCDE pone el acento en los pocos avances que se han conseguido en la última década en el acceso al agua corriente y a los sistemas de saneamiento.
A ese respecto, recuerda que solo un 74 % de la población colombiana tiene acceso al agua potable, con una mejora ligera desde diez años antes, y un 18 % a un servicio de cloacas en sus domicilios gestionado de forma segura.
Por lo que respecta a los residuos sólidos, un 48 % acaba en vertederos, lo que supone una fuerte presión sobre una capacidad de eliminación «limitada».
En particular por la tendencia al incremento de esos residuos y que en 2023 casi un tercio de los vertederos tenían menos de tres años de vida útil para seguir acumulando y un porcentaje similar funcionaba sin permisos.
Los autores del informe subrayan que Colombia alberga el 10 % de la biodiversidad mundial, pero dos tercios de sus ecosistemas están en peligro.
Detrás de esas amenazas hay conflictos por el uso de la tierra, la expansión de la agricultura y de las áreas urbanas, las industrias extractivas o el desarrollo de infraestructuras y de especies invasivas.
Hacen notar que la presión agrícola motiva el 75 % de la deforestación y de la pérdida de hábitats.
Y aunque admite, que se están haciendo esfuerzos para integrar la biodiversidad en las consideraciones del sector agrícola, hacen hincapié en que «hace falta más acción, en particular para eliminar incentivos dañinos». EFE
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