La patronal francesa juzga al Gobierno socialista español más pro-empresas que el francés
Ángel Calvo
París, 22 mar (EFE).- El presidente de la patronal francesa Medef, Patrick Martin, considera que el Gobierno socialista de Pedro Sánchez en España tiene una política más favorable a las empresas que el de centro-derecha en Francia, donde uno de sus motivos de preocupación es la inestabilidad política.
En una entrevista con EFE en la víspera de la quinta cumbre patronal francoespañola que el Medef organiza este lunes junto con la CEOE en París, Martin subraya su voluntad de reforzar las relaciones entre los dos organizaciones, que van a presentar este lunes una declaración común, y de «compartir grandes proyectos».
Reconoce que el crecimiento de la economía española, que de nuevo este año debería duplicar con creces el de Francia «nos da envidia», aunque recuerda que antes de este importante repunte España había sufrido más con la crisis de la covid.
Cree que los dos países pueden sacar enseñanzas el uno del otro, y así por ejemplo estima que Francia puede dar lecciones a España en lo que se refiere a la importancia que tiene la investigación, el negocio digital, las aplicaciones cuánticas u otras tecnologías en las que su país es puntero.
En el otro sentido, lo que ve es que en España «hay un Gobierno socialista, algo que no ocurre en Francia, y finalmente su política es probablemente más pro-empresas que en Francia».
Como máximo representante de las empresas del país que es el tercer mayor inversor en España con 81.000 millones de euros, afirma que no ve obstáculos a las compañías francesas que hacen negocios allí, como tampoco en el sentido inverso, y a ese respecto señala que con España se ha convertido en el octavo mayor inversor en Francia.
Y a la pregunta de si las compañías francesas consideran que la inestabilidad política en España es un elemento de dificultad, su respuesta es que «la principal preocupación de los empresarios franceses es la inestabilidad política en Francia».
En política energética, una de las grandes diferencias entre los dos países es la apuesta que Francia sigue haciendo de cara al futuro por la nuclear para la generación eléctrica, con la prolongación de la vida útil de los reactores atómicos en servicio y la construcción de otros nuevos, mientras en España el Gobierno ha programado el cierre de todos los que funcionan de aquí a 2035.
El presidente del Movimiento de Empresas de Francia (Medef), si bien dice que no quiere juzgar la política española del fin de las nucleares porque lo que defienden es la «neutralidad tecnológica», sí que puntualiza que Francia no lo apuesta todo por la nuclear, sino también por las renovables y por «un cierto número de hidrocarburos» como el biometano.
Sobre todo, hace hincapié en que hay «un número creciente de países europeos» que se están posicionando por la energía atómica porque hay «tecnologías que ahora son todavía más seguras, y que garantiza, lo que ocurre menos con las renovables, la posibilidad de pilotar la producción en función de la demanda, según la estación, y según el nivel de producción».
«Consideramos -insiste- que tener una energía nuclear abundante nos protege en particular de altibajos climáticos. Para nuestra industria es esencial tener esa energía pilotable. Y además, con las redes que hay se puede exportar esta electricidad».
Precisamente las carencias de las interconexiones eléctricas entre España y Francia es un tema que lleva años enfrentando a los dos países porque para Madrid la imposibilidad de ampliar las redes existentes por los obstáculos que se ponen al otro lado de los Pirineos limita las posibilidades de desarrollar la generación y hace menos resistente el sistema.
Para Patrick Martin, eso «ha podido ser verdad pero lo es mucho menos puesto que hay realizaciones y hay proyectos en marcha para facilitar esa interconexión», en alusión a la nueva línea submarina que se está construyendo por el golfo de Vizcaya y que debe entrar en servicio en 2028.
No obstante, señala que de cara a nuevas infraestructuras hay que hacer unos «arbitrajes bastante sensibles» sobre qué tarifa se aplica a la electricidad que se exportará entre uno y otro país.
En concreto, estima que para que a Francia le salga a cuenta ese negocio – el precio que se pague desde España por la electricidad de origen nuclear que compra – habría que repercutir unos costos de las fuertes inversiones que han sido necesarias para construir el parque de centrales atómicas del país. EFE
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