La postura ambivalente de Trump sobre Taiwán supone una «victoria» para China
Javier Castro Bugarín
Taipéi/Washington, 21 may (EFE).- La cuestión de Taiwán marcó finalmente la cumbre en Pekín entre los presidentes Donald Trump y Xi Jinping, después de que el líder estadounidense realizara en los últimos días una serie de comentarios que se desmarcan de la postura tradicional de Washington hacia Taipéi, algo que los analistas interpretan como una «victoria» para China.
No fue hasta subir al Air Force One de regreso a Estados Unidos cuando Trump, que se había mostrado contenido durante su estancia en Pekín, comenzó a hablar más abiertamente sobre Taiwán con los periodistas que lo acompañaban en el viaje.
Desde el avión, el republicano declaró que tomaría una decisión «muy pronto» sobre la venta de armas a Taiwán, y en una entrevista emitida el viernes por Fox News aseguró que no tenía intención de librar una guerra en defensa de esta isla, gobernada de forma autónoma y considerada por China como «parte inalienable» de su territorio.
Durante esa misma conversación, el presidente estadounidense reveló que habló con Xi sobre Taiwán «toda la noche», calificó la venta de armas a Taipéi como una «muy buena ficha de negociación» para Washington e insinuó que el líder chino podría tratar de «apoderarse» de este territorio una vez que él abandone la Casa Blanca.
Estas declaraciones, que se suman a otras realizadas la víspera, no solo siembran dudas sobre el futuro de la política estadounidense hacia la isla, sino que también podrían reforzar la posición de China e incrementar el escepticismo hacia EE.UU. dentro de Taiwán, según expertos consultados por EFE.
«Las palabras de Trump ciertamente han reavivado la ansiedad y el escepticismo en Taiwán sobre la credibilidad y fiabilidad de Estados Unidos», afirma William Yang, analista sénior para el Noreste de Asia en Crisis Group.
Una «victoria» para Pekín
Si bien el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, se apresuró a aclarar que la postura estadounidense hacia Taiwán no había cambiado, lo cierto es que los comentarios de Trump parecen poner en cuestión los dos pilares de la política oficial de Washington: la Ley de Relaciones con Taiwán de 1979 y las «seis garantías» de 1982.
La primera contempla el suministro a la isla de los medios necesarios para su autodefensa, mientras que la segunda recoge un conjunto de compromisos que incluyen no consultar con China las decisiones estadounidenses sobre la venta de armamento defensivo a Taipéi, un asunto que formó parte de las conversaciones entre Trump y Xi.
«La postura de Trump sobre las ventas de armas representa una desviación significativa respecto a las ‘seis garantías'», apunta Wen-Ti Sung, investigador no residente del Global China Hub del Atlantic Council, quien prevé que Washington continúe aprobando ventas de armamento, aunque fragmentadas en entregas más pequeñas.
Las dudas expresadas por Trump respecto al suministro de material bélico, sumadas a sus declaraciones sobre la «independencia» de la isla, constituyen, en opinión del experto, una «victoria» para Pekín, que habría logrado acercar parte del discurso estadounidense sobre Taiwán a su propia narrativa.
En cualquier caso, William Yang descarta que exista un «riesgo inmediato de conflicto» en el Estrecho, dado que Pekín «está jugando una partida a largo plazo».
«China busca debilitar la confianza de la población taiwanesa en EE.UU. y exacerbar la división política interna entre los distintos partidos taiwaneses, de modo que pueda provocar una parálisis política en Taipéi y aprovechar esa situación ayudando a promover a un candidato más favorable a China», expone.
En otra muestra de ambivalencia, la disposición de Trump a hablar sobre la venta de armas con el presidente taiwanés, William Lai -algo inédito entre líderes en ejercicio de ambos gobiernos desde 1979-, podría exacerbar nuevamente las tensiones con Pekín y poner en riesgo la relativa estabilidad entre ambas potencias.
Trump reiteró el miércoles su disposición a hablar con Lai, como ya dejó entrever el pasado viernes, a lo que el presidente isleño está «dispuesto», según declaró este jueves el Gobierno taiwanés.
Escepticismo en Taipéi
Pese a ese posible acercamiento, la incertidumbre en torno al apoyo militar estadounidense y las críticas vertidas por Trump -quien en su entrevista con Fox News volvió a acusar a la isla de «robar» la industria de chips de EE.UU.- podrían minar la credibilidad de Washington en Taiwán y encumbrar a las fuerzas políticas partidarias de estrechar lazos con Pekín.
«Las declaraciones de Trump amplificarán la narrativa de los partidos de la oposición taiwanesa de que Taiwán necesita reducir los riesgos de depender demasiado de Estados Unidos y considerar una mejora de las relaciones con China mediante la reanudación de más diálogos e intercambios con Pekín», prevé William Yang. EFE
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