La principal coalición de grupos armados de la RCA quiere reiniciar las negociaciones
Bangui, 4 ago (EFE).- La Coalición de Patriotas por el Cambio (CPC), una alianza de varios grupos armados formada en 2020 por el expresidente de la República Centroafricana (RCA) François Bozizé (2003-2013), quiere volver a la mesa de negociaciones con el Gobierno centroafricano.
En una carta firmada el pasado 26 de julio pero hecha pública este domingo, el coordinador militar del grupo, Ali Darassa, comunicó a las autoridades de la RCA y a los facilitadores del acuerdo de paz firmado el 6 de febrero de 2019 -la Unión Africana (UA) y Naciones Unidas- su voluntad de «poner fin a todas las hostilidades» por parte de «ambas partes».
Mahamat quiso también «reafirmar su apertura a todas las conversaciones con el Gobierno centroafricano encaminadas a lograr la paz y la cohesión social».
En declaraciones a EFE, el portavoz del Gobierno, Maxime Balalu, celebró este paso por parte del líder rebelde.
«Es este el sentido de la mano tendida por el jefe de Estado (el actual presidente, Faustin Archange Touadéra) a todos aquellos que eligen las armas como modo de expresión. No podemos construir un Estado en medio de la guerra», afirmó Balalu.
Este movimiento por parte de Darassa se produjo tras la ruptura el pasado abril entre la rama militar y la rama política de la coalición rebelde, la segunda de las cuales está dirigida por Bozizé desde su exilio en Guinea-Bisáu.
El desencuentro se produjo porque la rama militar no recibe los fondos que ha estado recibiendo Bozizé como medida para garantizar la paz en el marco de la hoja de ruta diseñada por la Conferencia Internacional de la Región de los Grandes Lagos (CIRGL) y la Comunidad Económica de Estados de África Central (CEEAC) en la capital de Angola, Luanda, en septiembre de 2021.
Ali Darassa es el líder del grupo rebelde Unión por la Paz en la República Centroafricana (UPC, en francés), que opera en el centro del país, y fue uno de los firmantes del acuerdo de paz de febrero de 2019 suscrito con catorce milicias en Jartum, la capital del vecino Sudán.
A raíz de ese pacto, Darassa y otros dos líderes rebeldes fueron nombrados «consejeros especiales militares» del entonces primer ministro, Firmin Ngrebada.
Sin embargo, Darassa perdió ese puesto al unirse a la CPC, fundada en 2020 por Bozizé para intentar recuperar el poder tras ser derrocado en un golpe de Estado en 2013.
Así, poco después de las elecciones presidenciales de 2020, en las que el presidente Touadéra logró un segundo mandato tras alcanzar el poder en 2016, los rebeldes llegaron en enero de 2021 a las puertas de la capital centroafricana, Bangui.
Sin embargo, el Ejército de la RCA consiguió entonces hacerles retroceder con la cooperación de las tropas de la misión de paz de la ONU en el país (Minusca).
Esa derrota militar obligó a Bozizé a huir al exilio, primero a la vecina Chad y después a Guinea-Bisáu. El pasado septiembre, un tribunal centroafricano lo condenó in absentia a trabajos forzados de por vida.
En octubre de 2021, Touadéra declaró un alto el fuego unilateral con el objetivo de facilitar el diálogo nacional.
Sin embargo todavía dos tercios del país -rico en diamantes, uranio y oro- están controlados por milicias y, según la ONU, cerca de 500.000 personas están desplazadas internamente.
La RCA sufre violencia sistémica desde finales de 2012, cuando una coalición de grupos rebeldes de mayoría musulmana -los Séléka- tomó Bangui y derrocó a Bozizé tras diez años de gobierno, dando inicio a una guerra civil. EFE
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