La reina Isabel II presionó para que nombrasen a su hijo Andrés como «enviado comercial»
Londres, 21 may (EFE).- La reina Isabel II presionó en el año 2000 para que su hijo Andrés, ahora desposeído de todos sus títulos por sus vínculos con el pederasta estadounidense Jeffrey Epstein, fuera nombrado por el Gobierno como «enviado comercial», un cargo de funciones difusas que el entonces príncipe asumió durante una década.
Este jueves se hicieron públicos los documentos que recogen el intercambio de mensajes en el 2000 entre el palacio de Buckingham y el Gobierno laborista de la época, encabezado por Tony Blair, sobre el futuro papel de Andrés, que recién entonces terminaba su carrera militar en la Armada.
El director ejecutivo del departamento Comercio Británico Interional, David Wright, explicó así los deseos de Isabel II: «La reina desea que al duque de Kent (entonces en ese cargo) lo suceda el duque de York (Andrés en aquel momento). Esto encajaría muy bien para poner fin a la carrera naval en activo del duque de York».
«La reina tiene mucho interés en que el duque de York tome un papel prominente en la promoción de los intereses nacionales. Ningún otro miembro de la familia real estaría disponible para suceder al duque de Kent. La adopción de ese papel por el duque de York parece una opción natural», insistía Wright.
El diario ‘The Times’ no duda en calificar estos argumentos como una «presión» de la reina sobre el Gobierno para que su hijo asumiera ese cargo, destinado a promover los intereses comerciales británicos en el mundo.
El entonces príncipe Andrés fue finalmente nombrado para el cargo en 2001 y lo mantuvo hasta 2011, cuando se desvelaron por vez primera sus contactos con Epstein así como las relaciones que había desarrollado con representantes de distintos países implicados en presuntos casos de corrupción, como Túnez, Kazajistán o Azerbayán.
Su cargo no incluía un salario preciso, pero Andrés incurrió entonces en numerosos gastos relacionados con sus viajes y alojamientos mientras preparaba encuentros con sus interlocutores extranjeros. Su afición por el lujo en estos viajes, con cargo al erario público, también ha sido desvelada en los últimos tiempos.
Conforme se iban conociendo sus vínculos con Epstein, Andrés fue desposeído de sus distintos títulos.
El pasado octubre, el rey Carlos III le despojó del último que le quedaba, el tratamiento de «príncipe», y desde entonces solo puede presentarse con sus apellidos, Andrés Mountbatten-Windsor. El monarca le ordenó, además, desalojar la enorme mansión que ocupaba en los dominios de Windsor, lo que finalmente llevó a cabo a fines de año. EFE
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