Lapid viaja a Marruecos para sellar la normalización con apertura de oficina
Sara Gómez Armas
Jerusalén, 10 ago (EFE).- Jerusalén, 10 ago (EFE).- El ministro israelí de Exteriores, Yair Lapid, viaja mañana a Marruecos para inaugurar la oficina de enlace en Rabat y sellar la normalización en el marco de los Acuerdos de Abraham, una de las prioridades diplomáticas de Israel, decidido a impulsar su rol en la arena internacional.
Lapid, arquitecto del «Gobierno del cambio» que destronó a Benjamín Netanyahu, visitará Marruecos los días 11 y 12 de agosto, en su quinto viaje oficial en menos de dos meses desde que asumió el nuevo gobierno.
Será la primera visita de un ministro israelí a Marruecos, en la que también se reunirá con su homólogo marroquí, Naser Burita -quien viajará pronto a Israel a abrir su oficina de enlace-, y se reunirá con la comunidad judía sefardí de Casablanca.
A pesar de mantener vínculos en la sombra durante años, la normalización entre Israel y Marruecos se formalizó el 22 de diciembre de 2020, pocos días después del reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental por parte de la Administración estadounidense de Donald Trump.
ACUERDOS DE ABRAHAM
Marruecos pasaba a ser el cuarto país árabe, tras Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Sudán -con este último todavía por formalizar- en entablar relación con Israel y adherirse a los Acuerdos de Abraham, firmados con el anterior Gobierno israelí liderado por Netanyahu y auspiciados por Trump.
Estos impusieron un nuevo paradigma al romper con una de las máximas del conflicto: la no normalización de los países árabes con Israel hasta que se resuelva la cuestión palestina.
«Confío en que la relación con Marruecos avance de forma fluida y sirva de plataforma para ampliar los Acuerdos de Abraham. Israel no tiene temas por los que pelear con Marruecos, no hay conflicto de intereses», señaló a Efe la experta en diplomacia del Instituto de Jerusalén para Estrategia y Seguridad (JISS) Micky Rozin-Aharonson.
De momento, el avance más visible en los nuevos lazos ha sido la apertura de rutas aéreas comerciales regulares entre los dos países, que comenzaron el pasado 25 de julio, un paso importante para fomentar el turismo y los intercambios empresariales, y una buena noticia para los 700.000 israelíes sefardíes con orígenes en Marruecos.
«Hay mucho margen para ampliar la relación en materia comercial y de inversión. Además Israel y Marruecos comparten problemas comunes en los que pueden cooperar: seguridad fronteriza, radicalismo o escasez de agua», enumeró Rozin-Aharonson.
Para Nadav Tamir, exdiplomático israelí y director de relaciones internacionales del Centro Peres para la Paz e Innovación, la relación con Marruecos es más sencilla para Israel debido a la «conexión previa pueblo a pueblo», algo que no existía con otras naciones árabes con las que ya entabló lazos como Egipto (1979) y Jordania (1994).
INTENSA AGENDA DIPLOMÁTICA
El viaje oficial de Lapid a Marruecos será el quinto que realiza desde que asumió hace menos de dos meses la cartera de Exteriores -cargo que ocupará dos años para después encabezar el gobierno como primer ministro- con la promesa de recomponer la imagen internacional de Israel.
Gran parte de la agenda de Lapid se ha centrado en apuntalar los Acuerdos de Abraham, que tanto el nuevo gobierno israelí como la nueva administración estadounidense de Joe Biden desean reforzar y expandir a otros países árabes, vistos como un elemento estabilizador en el convulso Oriente Medio, donde Israel y países del Golfo comparten la amenaza de Irán.
Sin embargo, Rozin-Aharonson consideró que para sumar más países árabes a los Acuerdos de Abraham es «crucial» que Israel mejore la vida diaria de los palestinos y frene la expansión de colonias en Cisjordania ocupada, «aunque la posibilidad de retomar negociaciones para un eventual acuerdo de paz es casi nula».
El ministro ha desarrollado una nutrida agenda diplomática desde que juró en junio: realizó un viaje exprés a Roma para verse con el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, a los pocos días de asumir el cargo; inauguró formalmente en Abu Dabi la embajada israelí en Emiratos; viajó a Jordania y se reunió en Bruselas con el Consejo de Exteriores de la Unión Europea (UE).
«Hay un estimulante nuevo enfoque en la diplomacia israelí, que ya no se basa tanto en la ideología. Para Netanyahu la diplomacia era un arma que servía a sus intereses políticos, por eso solo se aliaba con otros líderes populistas con los que compartía intereses», explicó Tamir.
Una de las prioridades de Lapid es restaurar la relación con el Partido Demócrata de EEUU -donde el sector progresista ha criticado las políticas discriminatorias hacia los palestinos de Netanyahu, gran aliado de Trump-, y la Administración Biden ha acogido con calidez al nuevo Gobierno israelí y se espera que el primer ministro, Naftali Benet, viaje a Washington en las próximas semanas.
Un cambio relevante ha sido el nuevo acercamiento a la UE, cuya relación con Israel se enfrió durante el mandato de Netanyahu y no se mantenían desde 2008 contactos formales con el Consejo de Asuntos Exteriores -conformado por los ministros de Exteriores de los Veintisiete-, una tendencia que Lapid rompió en julio en Bruselas, donde se comprometió a «reiniciar con optimismo» esta relación. EFE
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