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Los inmigrantes siguen llegando a la frontera entre Macedonia y Grecia

Inmigrantes cubriéndose como pueden de la fuerte lluvia que cae sobre Idomeni, localidad del norte de Grecia fronteriza con Macedonia, donde permanecen bloqueados a la espera de entrar en este país, el 22 de agosto de 2015 afp_tickers

Cientos de inmigrantes que tratan de llegar a Europa occidental, sobre todo refugiados sirios, seguían afluyendo este sábado a la frontera greco-macedonia, donde otras 2.000 personas pasaron una noche lluviosa a la intemperie rodeados de alambres de espino y un cordón policial.

Tras forzar un cordón policial, cientos de ellos, en su mayoría sirios, lograron entrar en Macedonia pese a que los agentes policiales utilizaron granadas aturdidoras, en el paso de Gevgelija, informó un periodista de AFP.

Los hombres, mujeres y niños que cruzaron la frontera se hallaban desde el jueves en un terreno entre el pueblo griego de Idomeni y la ciudad macedonia de Gevgelija. Al menos 2.000 personas están hacinadas en esta «tierra de nadie» y centenares acuden cada día provenientes del puerto griego de Tesalónica.

Tras permitir durante semanas la entrada masiva en su territorio de inmigrantes procedentes de Grecia, el gobierno de Skopje decretó el jueves el estado de emergencia y desplegó fuerzas especiales de policía y el ejército en la zona fronteriza para contener el flujo migratorio.

Los inmigrantes quedaron retenidos durante 24 horas en tierra de nadie, entre la localidad griega de Idomeni y la macedonia de Gevgelija, antes de que las autoridades macedonias comenzaran el viernes a dejar pasar a «categorías vulnerables», como familias con niños o mujeres embarazadas. Anteriormente se habían producido incidentes, cuando las fuerzas del orden utilizaron granadas ensordecedoras y porras para repeler a las personas que intentaban pasar. Al menos ocho resultaron heridas leves.

Desde el 19 de junio llegaron al país unos 42.000 inmigrantes, entre ellos más de 7.000 niños, dijo el viernes el Gobierno macedonio, en tanto que las autoridades griegas registraron unas 160.000 llegadas desde enero, procedentes sobre todo de zonas en conflicto como Siria, Afganistán o Irak.

En la mañana de este sábado seguían llegando a Idomeni cientos de personas en autocares procedentes del puerto griego de Tesalónica, y se dirigían después a la zona fronteriza, constató AFP.

«No hay futuro en Siria. Hay secuestros, muertos… Quiero ir a Alemania para tener una vida mejor», explicó Mustafa Saieb, de 22 años y profesor de inglés.

Las autoridades macedonias reanudaron este sábado el permiso de paso por su territorio, aunque de manera reducida. De vez en cuando, la policía autorizaba a grupos de varias decenas de personas a entrar en el país y dirigirse a la estación ferroviaria de Gevgelija, constataron periodistas de AFP. El paso era menos selectivo que la víspera y los propios migrantes se organizaron entre ellos para dejar entrar primero a las mujeres y los niños.

Según un responsable de la estación, a lo largo de la jornada se prevé que partan cinco trenes para transportar a los inmigrantes a Tabanovce, localidad del norte de Macedonia fronteriza con Serbia.

La mayoría de estas personas desean atravesar también Serbia, cuya frontera norte es una puerta de entrada a la Unión Europea (UE) ya que al otro lado se encuentra Hungría. Este país, no obstante, está construyendo un muro de cuatro metros de alto y 175 kilómetros de largo para impedir que atraviesen la frontera.

– A la intemperie –

En el límite entre Grecia y Macedonia, más de 2.000 migrantes pasaron la madrugada de este sábado bajo la lluvia, algunos en pequeñas tiendas de campaña y otros directamente a la intemperie.

«Mucha gente no podía protegerse de la lluvia. Una madre perdió a su hija y gritó durante la noche. Yo llevo días aquí. Quiero ir a Noruega», contó Samer Moin, un médico sirio de 49 años que había llegado a la isla griega de Jalki desde Turquía, antes de poner rumbo a Macedonia.

Varias personas con aspecto de agotamiento deambulaban en la mañana de este sábado entre montones de basura y olor a humo, con la mirada puesta en la frontera macedonia y el cordón policial, mientras varios niños lloraban.

Durante la noche, la policía duplicó el espesor de las alambradas ante la muchedumbre que a veces imploraba: «¡Ayúdennos!».

Las fuerzas armadas macedonias fueron desplegadas el viernes en una zona forestal que abarca unos 50 km de la frontera y por donde suelen cruzar ilegalmente los migrantes, explicó a AFP un portavoz del ejército, el coronel Mirce Gjorgoski.

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