Los líderes ultranacionalistas europeos lamentan la derrota electoral del modelo Orbán
Viena, 13 abr (EFE).- La abrumadora derrota de ayer domingo del ultranacionalista Viktor Orbán tras 16 años en el poder en Hungría, ha sido recibida por los líderes de la extrema derecha con mensajes de reconocimiento, decepción y advertencias de que su salida del poder será perjudicial para los húngaros.
Durante las semanas previas a las elecciones, la plana mayor de la extrema derecha mundial pasó por Budapest o expresó en la distancia su apoyo a Orbán, y recomendó a los húngaros que votaran por él.
Los primeros ministros de República Checa, Andrej Babis; y de Eslovaquia, Robert Fico, le respaldaron antes de las elecciones, afianzando el vínculo de un triángulo de países de la Unión Europea dirigidos por coaliciones de populistas, eurocríticos y nacionalistas.
También el presidente de Argentina, Javier Milei, le ha mostrado apoyo, al igual que la dirigente ultra francesa Marine Le Pen; el italiano Matteo Salvini; el neerlandés Geert Wilders, el español Santiago Abascal, y Eduardo Bolsonaro, hijo del encarcelado expresidente de Brasil Jair Bolsonaro.
Especialmente llamativos han sido los esfuerzos de la Administración Trump.
El secretario de Estado, Marco Rubio, se reunió con Orbán en febrero y la semana pasada lo hizo el vicepresidente JD Vance.
Dos días antes de los comicios, Donald Trump junior, el hijo mayor del presidente estadounidense, afirmó que el primer ministro es el único líder europeo con línea directa con su padre.
Todos esos apoyos no han servido para que Orbán haya perdido estrepitosamente. Su partido Fidesz ha logrado 55 de los 199 escaños, 81 menos que hace cuatro años.
El partido Tisza, dirigido por el conservador Peter Magyar, ha ganado con una supermayoría de 138 diputados.
«El único con pelotas»
La reacción menos deportiva a la derrota de Orbán han sido la de Wilders, que en un mensaje en X ha dicho que «Orbán era el único líder con pelotas en la UE» y ha opinado que Budapest es un oasis de seguridad comparada con Amsterdam, Paris o Bruselas, y ha calificado la derrota como un día triste.
Le Pen, por su parte, ha dicho que la «satisfacción expresada por la UE» por la victoria de Magyar debería preocupar a los húngaros» sobre si se mantendrá la libertad y la soberanía que Orbán lleva años defendiendo ante lo que considera una extralimitación de Bruselas «en sus competencias en detrimento del poder de los pueblos».
La primera ministra Meloni ha empezado su mensaje felicitando a Magyar, ante de dar las gracias a su «amigo» Orbán por «años de colaboración».
Su socio en el Gobierno italiano, Matteo Salvini, ha dicho que habrá que ver si el nuevo Gobierno «logra hacer al menos una parte de lo que ha hecho Orbán», y ha vinculado su derrota electoral a que la UE bloqueaba fondos (por sus incumplimientos de las normas comunitarias) y por no dejar entrar inmigrantes.
Santiago Abascal, presidente del partido ultraderechista español Vox, que ha recibido financiación de un banco controlado en parte por el Gobierno húngaro, ha llegado a decir que la derrota de Orbán pone en peligro a Europa y que Hungría era la única nación «a salvo de la invasión islámica».
De hecho, el grupo ultraderechista de Patriotas en el Parlamento Europeo, fundado por Orbán, ha acusado a la Comisión Europea de «interferir» en las elecciones en favor de Magyar.
Los partidos de Le Pen, Salvini, Abascal y Wilders son miembros de este grupo.
Más protocolarias han sido las reacciones de los primeros ministros de Eslovaquia y República Checa, y del Gobierno argentino, que han destacado la buena colaboración con Orbán pero han centrado sus mensajes en la voluntad de trabajar con el nuevo Ejecutivo. EFE
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