Los modelos de financiación al desarrollo en África deben redefinirse, según expertos
Madrid, 21 may (EFE).- Tras el cierre de la agencia estadounidense de ayuda al desarrollo (USAID), hay que redefinir la manera de cooperar con África «con bases de respeto mutuo y de horizontalidad», coincidieron este jueves Romeo Gbaguidi, director del centro de estudios LemAfriq, y Jaume Portell, periodista especializado en economía y relaciones internacionales.
«Es momento de plantear cosas distintas. Más que debatir las cantidades, tenemos que hablar de en qué se gasta» para asegurar un enfoque más cualitativo e igualitario para el continente africano, sostuvo Portell durante un debate organizado por la Fundación Alternativas.
Según los datos del informe de 2026 de la Fundación Alternativas ‘África y la nueva financiación al desarrollo’, Estados Unidos era uno de los máximos donante de ayuda al desarrollo, aportando más de dos tercios de la ayuda bilateral a la sanidad pública en África subsahariana.
Los expertos coinciden en que la decisión del presidente Donald Trump sobre USAID, pese a haber sido tomada de forma «abrupta y bestia», obliga a la comunidad internacional a hacer frente a este debate y crear nuevos modelos «más innovadores y estratégicos» para librar a los países africanos de la dependencia vertical que se ha ido generando con los grandes actores occidentales.
Se plantea una imagen de Occidente que prioriza «la seguridad geopolítica, la transición energética y la consolidación democrática», mientras que África, con una agenda completamente diferente, exige «cierta soberanía sobre sus recursos naturales y nuevas formas de financiación para su desarrollo».
Son los propios africanos, según Gbaguidi, los que «critican el hecho de que lo que reciben como ayuda al desarrollo se queda arriba y no baja a la sociedad», mientras que los jóvenes continúan luchando por ser el «motor principal de la transformación geopolítica del continente».
«La soberanía alimentaria y la energía son las dos claves para cambiar esta conversación», explica Portell sobre un proceso de industrialización en África que necesita llegar a todo el continente.
Además, asegura que la guerra en Irán «va a acelerar la adopción de energías limpias en África a través de las relaciones comerciales entre China y los países africanos», donde Pekín ya está invirtiendo en la construcción de paneles solares.
Ambos expertos creen en la necesidad de reinventar los modelos de financiación para también ayudar a paliar la corrupción institucional y el déficit democrático de los países africanos. EFE
vcg/mb