Los residentes de Saná hacen acopio de combustible ante el temor de ataques de Israel
Saná, 5 may (EFE).- Los residentes de Saná y de otras zonas del Yemen bajo control de los rebeldes hutíes hicieron este lunes largas colas en las gasolineras para hacer acopio de combustible, un recurso que se ha vuelto ahora escaso por el temor a una represalia de Israel por el dron lanzado ayer por los insurgentes contra Tel Aviv.
Los vecinos acudieron en masa a las gasolineras tras el ataque del domingo de los hutíes contra el aeropuerto israelí de Ben Gurión, una acción que desencadenó las amenazas de respuesta por parte del Gobierno de Israel y el miedo de los yemeníes a un posible bombardeo contra la infraestructura de suministro de combustible.
El caos en las gasolineras obligó a las autoridades hutíes a desplegar fuerzas de seguridad para gestionar las colas e implementar un sistema de racionamiento para la distribución de combustible, según pudo constatar EFE.
La tensión en las zonas bajo control rebelde provocó que la Compañía Petrolera del Yemen, gestionada por los hutíes en Saná, emitiera un comunicado en el que aseguraba a los residentes que el suministro de combustible se mantenía estable, al tiempo que pidió a la gente que mantuviera la calma.
«Cada vehículo puede recibir 40 litros cada cuatro días», declaró a EFE Mohamed Saleh, un trabajador de una gasolinera de Saná que explicó el mecanismo de racionamiento implementado por la compañía petrolera.
Saleh también señaló que las gasolineras ahora deben operar solo durante el día, y afirmó que la venta durante la noche está prohibida para limitar el consumo.
Afuera de su gasolinera, una cola de más de 100 vehículos se extendía unas cuatro manzanas, creando un ambiente de frustración e incertidumbre como la de Ali al Moayad, un vecino que se encontraba al frente de la fila sentado al volante de su camioneta Toyota Hilux.
«Mi tanque está vacío. Si no, no habría estado esperando más de tres horas para repostar», lamentó a EFE mientras el atardecer se acercaba y muchos de los conductores se preparaban para abandonar sus vehículos en la cola con la intención de regresar temprano al día siguiente.
La escasez de combustible se ha visto agravada por los ataques aéreos estadounidenses del mes pasado que destruyeron la vital terminal petrolera de Ras Issa, en la costa yemení del mar Rojo, una terminal con una capacidad de almacenamiento de tres millones de barriles.
Ese estratégico puerto, continuamente bombardeado por Estados Unidos al alegar que sirve económicamente a los hutíes, era un centro clave para la importación de gasolina, diésel y gas licuado de petróleo a las zonas bajo control hutí, donde reside casi el 70 % de la población del Yemen. EFE
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