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Un niño posa para una fotografía en un campo de desplazados en la localidad de Ain Issa, en el norte de Siria, el 1 de mayo de 2017

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En un campo de desplazados al norte de Raqa, cientos de hombres y mujeres se amontonan en torno a un camión de víveres. Su número se ha disparado a medida que los combates se acercan al principal bastión del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en el norte de Siria.

En medio del campamento de Ain Isa, las tiendas son azotadas por el viento. Un bebé sentado en el suelo mordisquea un trozo de plástico. Su pantalón rojo está cubierto de un fina película blanca de la grava del suelo.

Los civiles llegan desde hace meses al campamento, pero el flujo ha aumentado a medida que las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), una alianza de combatientes kurdos y árabes, se acercan a Raqa, a una treintena de kilómetros al sur de Ain Isa.

Los últimos en llegar al campo están obligados a instalarse fuera del perímetro de las tiendas.

"Hay más de 20.000 personas ahora en el campamento y la cifra asciende hora a hora", explica a la AFP su director, Jalal al Ayaf.

"Desde el inicio de la batalla por Raqa, hace seis meses, más de 100.000 personas han llegado al campamento", añade, y exhorta a los grupos humanitarios internacionales a aumentar la ayuda a los desplazados.

"Algunas personas volvieron a sus pueblos, otras se fueron a vivir a casa de conocidos en otras zonas", apostilla.

- Ayudas del PAM -

Con una caja de cartón del Programa Alimentario Mundial (PAM) sobre la cabeza, una mujer se aleja del camión de distribución de víveres.

Y hay niños por doquier. Dos pequeños juegan sobre un columpio de lujo, hecho con una estructura de metal y cuerdas amarillas.

Bajo una tienda, una familia le da un chupete a un bebé para intentar calmar su llanto. A falta de colchón, el pequeño está tumbado sobre mantas.

Pese a la incomodidad del campo, el lugar es seguro y está alejado de los horrores que los desplazados dicen haber vivido bajo el dominio de los yihadistas o durante su huida.

Un recién llegado, Abu Ahmad, de 47 años, ha huido de la zona de granjas de Al Rashid, al norte de Raqa.

"Disparaban contra nuestros coches e incendiaron nuestras tiendas cuando huimos", dice, explicando que las personas que huyen llevan sus tiendas con ellos.

"Minaron los puentes y algunas zonas antes de retirarse", añade a la AFP.

Jaled, un vecino del barrio de Al Sabahiya, en Raqa, acaba de llegar también al campamento y parece agotado.

"No podíamos creer que hubiésemos llegado", comenta.

"Dáesh obstaculiza a aquellos que quieren venir aquí. Daña sus vehículos para impedirles huir", añade, utilizando el acrónimo del grupo EI en árabe.

- "Un lugar seguro" -

"Hace algunos días ejecutaron a varias personas que intentaban huir". "La situación es muy mala (...) Todos los habitantes de la ciudad buscan un lugar seguro", explica Talal, otro ciudadano de Raqa, de 36 años de edad.

Con una vasta ofensiva desencadenada en noviembre de 2016, las FDS, ayudadas por la coalición internacional dirigida por Washington, lograron ahuyentar a los yihadistas de varios sectores que conducen a Raqa. Actualmente se encuentran a algunos kilómetros al norte y al este de la ciudad, pero todavía deben rodear el bastión desde el oeste y el sur.

Las FDS afirmaron que el asalto final podría tener lugar en junio, mientras que Estados Unidos anunció una próxima entrega de armas a la Unidades de Protección del Pueblo Kurdo (YPG), principal componente de las Fuerzas Democráticas Sirias.

Para Hamza al Husein, habitante del barrio de Al Daraya, los combatientes del grupo EI están listos para la batalla.

"Han dispuesto minas por toda la zona" de Raqa, explica.

Según él, los yihadistas han levantado en las calles grandes armazones de madera sobre los que han fijado trozos de tela para obstaculizar la vista a los aviones de la coalición.

Husein afirma que su sobrino murió a causa de la explosión de una mina cuando intentaban huir de la ciudad.

"Lo trajimos con nosotros y lo hemos enterrado aquí", cuenta.

Para Jaled, los ciudadanos de Raqa ya no apoyan al grupo EI y esperan la liberación de la ciudad.

"Nadie los soporta ya", manifiesta.

AFP