Manifestaciones esporádicas contra y a favor de Al Sisi en Egipto
Varias manifestaciones contra el presidente egipcio, Abdel Fatah Al Sisi, tuvieron lugar este viernes en Egipto, pero la asistencia fue escasa y fueron dispersadas rápidamente, mientras que simpatizantes del mandatario también se concentraron para expresarle su apoyo, indicaron testigos a la AFP.
Un testigo declaró que en la isla de Warraq, en el Nilo, en El Cairo, cientos de personas respondieron el viernes al llamado a la manifestación contra Al Sisi lanzado por el empresario exiliado Mohamed Aly, que acusa al presidente de corrupción.
«Unas 3.000 personas se manifestaron después de la oración del viernes», declaró el testigo a la AFP, pidiendo que no se revelara su identidad, y precisó que la policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.
La AFP no pudo confirmar el número de manifestantes mencionado.
Según otro testigo situado en la provincia de Qena, en el sur del país, en el centro de Qus y en la ciudad de Qena también se celebraron protestas de poco alcance.
«Un centenar de personas salieron [a la calle] en Qus y rasgaron estandartes con fotos de Al Sisi», declaró el testigo, que agregó que «la seguridad controla la situación».
En las redes sociales se divulgaron videos de manifestaciones en otras provincias, como Luxor y Asuan (sur), pero la AFP no pudo confirmar su autenticidad.
En paralelo se llevaron a cabo manifestaciones de apoyo al presidente Al Sisi en varios puntos del país. En la capital, cerca de la tumba del expresidente Anuar Al Sadat, alrededor de un millar de personas se concentraron el viernes por la tarde, según un periodista de la AFP.
El viernes por la mañana, la policía egipcia bloqueó las calles aledañas a la plaza Tahrir de El Cairo, símbolo de la revolución de 2011, en previsión de posibles manifestaciones.
En el aeropuerto de El Cairo, tras haber participado en la Asamblea General de la ONU en Nueva York, Sisi declaró que no había «razones para preocuparse» por los llamados a manifestarse.
Sin embargo, las autoridades vigilan estrechamente las concentraciones en todo el país. Tras la sorpresa inicial ante las primeras protestas, la policía no tardó en responder y arrestó a unas 2.000 personas, incluyendo periodistas, intelectuales y activistas políticos, según Human Rights Watch y oenegés locales.
Por su parte, el fiscal general afirmó en un comunicado que un millar de personas fueron detenidas e interrogadas.
Ante la magnitud de la represión, la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, llamó a las autoridades egipcias a «cambiar radicalmente» de enfoque.
«Le recuerdo al Gobierno egipcio que, en virtud del Derecho internacional, la gente tiene derecho a manifestarse pacíficamente», indicó en un comunicado.
La Alta Comisionada destacó su «grave preocupación» a raíz de unas informaciones que afirman que hubo irregularidades en los procesos judiciales que siguieron a las detenciones de la semana pasada.
Según la Alta Comisionada, a algunos de los detenidos se les negó el derecho a comparecer junto a un abogado, y otros fueron acusados de infracciones graves como «aportar ayuda a un grupo terrorista», «difusión de ‘noticias falsas'» o «participación en manifestaciones no autorizadas» y «uso abusivo de medios sociales».