Miquel Roca apela a los valores de la transición al recibir el premio ‘Diálogo’
París, 19 mar (EFE).- El político y abogado Miquel Roca, uno de los padres de la Constitución de 1978, apeló a los valores de la transición «de consenso y convivencia» que hicieron posible aquella Carta Magna, durante la ceremonia este jueves en la que recibió en París el premio ‘Diálogo’ de amistad franco-española.
«Veo en la concesión de este premio una voluntad de rescatar aquel momento de la historia», dijo Roca, y aseguró que aquel periodo debe servir «de recordatorio de la actualidad» para «incorporar aquellos valores al momento actual».
El veterano político, actualmente alejado de la primera línea, aseguró que el nombre del premio, diálogo, «simboliza bien una de las esencias de aquellos acuerdos fundados en el consenso», que deben ahora recuperar actualidad.
«Un mundo en guerra es la expresión más evidente del fracaso del diálogo», aseguró Roca, convencido de que «los valores de Europa nos exigen restablecer el imperio del diálogo», sin el cual «es el fin de la civilización».
En su discurso reivindicó el ‘no a la guerra’ que explicó posteriormente ante la prensa: «No recuerdo ninguna experiencia positiva de la guerra; cuando es positivo es cuando hay un acuerdo».
«Incluso para solidarizarse con causas democráticas con países que no las tienen, como es el caso de Irán, hay otras vías. Aquellos pueblos por los que se dice que se quiere liberar están siendo bombardeados. Hay una contradicción en eso que me asusta», aseguró el político, que dijo no sentirse cómodo con el pesimismo y apuntó un avance social: «Hoy se puede criticar lo que hicimos».
Rodeado de sus allegados, Roca rememoró su nacimiento en Francia, donde su familia se había exiliado huyendo de la guerra civil española y donde, dijo, pudo conocer la libertad, que siempre ha relacionado con ese país.
Recibió el galardón de manos del embajador de España en Francia, Victorio Redondo, en un acto en el que estuvo el presidente de la asociación ‘Diálogo’, el hispanista Benoît Pellistrandi.
El primero lo valoró como la encarnación del consenso, mientras Pellistrandi le consideró un símbolo del constitucionalismo español y destacó que el premio se entregara un 19 de marzo, día en el que se firmó en Cádiz la primera Carta Magna española y Día del padre, lo que enlaza con uno de los autores de la Constitución de 1978.
El jurado, compuesto entre otros por Ángeles García-Poveda, Pierre Assouline, Calude Imauven, Emilio Ferré, Yves Saint-Geours, José María Nus y el propio Pellistrandi destacó la «contribución de Miquel Roca a la vida democrática española» y «su papel en la elaboración de la Constitución de 1978», además de «su carrera política y profesional que merecen admiración y reconocimiento».
Sucede en el premio al Tour de Francia, que lo recibió el año pasado junto a los exciclistas Miguel Indurain y Joane Somarriba, y a Albert Bensoussan, traductor al francés de las obras de Mario Vargas Llosa, galardonado en 2023.
Nacido el 20 de abril de 1940 en la localidad francesa de Caudéran, dónde sus padres se habían exiliado durante la guerra civil, regresó a Barcelona a finales de los años 40 del pasado siglo enviado por su padre para escapar a la Segunda Guerra Mundial y allí creció, estudió derecho y comenzó su militancia política.
Hijo de uno de los fundadores de Unió Democràtica de Catalunya, se afilió a un sindicato de estudiantes y tras acabar los estudios, dio clase en la Universidad de Barcelona.
En sus primeros años estuvo afiliado al Front Obrer de Catalunya junto a figuras como Pasqual Maragall o Narcís Serra, pero desde la formación de Convergencia Democràtica de Catalunya fue su secretario general adjunto.
Elegido diputado por Barcelona en la primera legislatura post-franquista, fue uno de los siete ponentes de la Constitución, en representación de la minoría catalana.
Junto a él formaban parte de la ponencia Miguel Herrero Rodríguez de Miñón, el único que junto a Roca sigue vivo entre los ‘padres’ de la actual Constitución española; José Pedro Pérez Llorca, Gabriel Cisneros, Gregorio Peces-Barba, Jordi Solé Tura y Manuel Fraga.
Entre 1977 y 1995 fue portavoz de CiU en el Congreso, hasta que se distanció del líder del partido y presidente de la Generalitat Jordi Pujol, lo que le llevó en 1995 a abandonar Madrid e intentar ganar la Alcaldía de Barcelona, que no logró frente a Maragall.
Distanciado de la primera línea política a finales del siglo pasado, se centró en su labor de abogado y en los diversos consejos de administración en los que está sentado. EFE
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