Narcotráfico y minería ilegal, peligrosa simbiosis en la Amazonía peruana, alerta informe
Lima, 20 may (EFE).- La expansión del narcotráfico y la minería ilegal en la Amazonía de Perú no solo ha crecido, sino que ambas actividades ilícitas presentan una peligrosa simbiosis en la que comparten territorios y se retroalimentan, alertó un informe realizado por varias organizaciones ambientales.
‘La encrucijada amazónica: decisiones urgentes o consolidación del poder criminal en Perú’ es el título del estudio presentado este miércoles a la Asociación de la Prensa Extranjera en el Perú (APEP) que alerta sobre la necesidad de actuar frente al avance de la extracción de oro y el cultivo de hoja de coca en el territorio amazónico.
Ivan Brehaut, uno de los autores del informe, expuso que el narcotráfico, la minería ilegal y otras actividades ilícitas ya no operan como fenómenos aislados, sino como un sistema interdependiente que reconfigura territorios, economías y genera profundas implicaciones para los derechos humanos y la integridad ambiental del país.
Esta simbiosis significa que las organizaciones y grupos criminales comparten armas, logística, carreteras, y el capital del narcotráfico financia la expansión minera, mientras que el oro ilícito permite el lavado de activos.
«Esta convergencia fortalece la capacidad de las organizaciones criminales para instalar regímenes de gobernanza criminal en territorios con débil presencia estatal, generando procesos de captura institucional y control de economías locales», indicó el informe.
Además, ambas actividades ilícitas son combatidas desde flancos distintos, por lo que las acciones de erradicación de cultivos y operativos de las fuerzas de seguridad no están coordinados.
El estudio, realizado por Amazon Watch, la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), el Instituto del Bien Común (IBC), la Organización Regional de Aidesep en Ucayali (ORAU) y ProPurús, señaló que la reducción de los cultivo de coca que anuncia el Estado «es falsa» al no adaptarse a la realidad.
Detalla que el 50 % de las zonas de cultivo de coca del país están ubicadas en la Amazonía y más de 12.000 hectáreas de esta planta es sembrada dentro de territorios de comunidades indígenas.
Aunque expertos como el también autor Ricardo Soberón consideran que estas áreas no se deberían medir solo a partir de los terrenos de plantaciones de coca, pistas de aterrizaje y laboratorios, sino agregar las comunidades y territorios bajo influencia de la narcogobernanza, lo que eleva la cifra a unos 12 millones de hectáreas.
El informe remarca que el reciente avance de la minería ilegal y narcotráfico se ha consolidado como un sistema estructural donde las economías ilícitas se han integrado, fortalecido y territorializado, configurando «formas de gobernanza criminal en amplias zonas de la Amazonía».
Organizaciones criminales transnacionales, como el Comando Vermello, Comando Frontera, Primer Comando Capital (PCC) y disidentes de las FARC están actuando especialmente en zonas de frontera y además usan a Perú como punto de suministro, de repliegue y de almacenaje de sus actividades debido a la poca presencia estatal.
Nuevas políticas
El informe destaca que las comunidades indígenas están realizando una valiosa contención de la expansión de actividades ilícitas, por lo que ellas deben estar presentes en la elaboración, implementación y evaluación de las políticas públicas de lucha contra estos delitos.
Los expertos destacaron la urgencia de abordar la lucha contra estas actividades en la Amazonía precisamente a menos de tres semanas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Perú, donde la Presidencia será disputada por la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez.
Soberón indicó que el silencio en las campañas sobre este tema es «muy significativo» y no especialmente esperanzador, y anunció que compartirán con los candidatos las conclusiones y recomendaciones del informe para que elaboren una nueva estrategia en los primeros 100 días de gobierno. EFE
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