ONU teme que una posible contraofensiva del ejército birmano cause graves daños a civiles
Ginebra, 17 nov (EFE).- La pérdida de terreno del Ejército birmano ante el avance de varios grupos armados en distintos frentes del país asiático podría preceder a una contraofensiva «indiscriminada y desproporcionada» con graves daños a la población civil, advirtió hoy la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos.
«Nos preocupa, dados los antecedentes, que una respuesta de este tipo libere una fuerza aún mayor a través de ataques aéreos y de artillería indiscriminados y desproporcionados», destacó hoy en rueda de prensa desde Ginebra el portavoz de la oficina de Naciones Unidas Jeremy Laurence.
«En los últimos dos años hemos documentado el grave impacto de estas tácticas en la población civil», agregó la fuente oficial.
Laurence también subrayó que en las actuales circunstancias «es imperativo que todas las partes respeten estrictamente las leyes internacionales humanitarias y de derechos humanos, particularmente en lo relativo a la protección de los civiles».
En ese sentido, y ante las informaciones que hablan de rendición de cientos de soldados del Ejército birmano, la oficina del alto comisionado Volker Türk pidiió que los capturados «sean tratados con humanidad».
«Las represalias están absolutamente prohibidas, los soldados a título individual no son responsables por los crímenes y las violaciones de derechos humanos que han sido cometidos por su ejército», apuntó el portavoz.
Unos 70 civiles han muerto y otros 90 han resultado heridos en el recrudecimiento de las hostilidades iniciado el 27 de octubre, que también ha provocado más de 200.000 desplazados internos.
La zona más afectada es el noreste del estado Shan, donde ese 27 de octubre una coalición de tres poderosas guerrillas, conocida como la Alianza de la Hermandad, inició una campaña de ataques coordinados que representa uno de los mayores retos para la junta militar birmana desde el golpe de Estado del 1 de febrero de 2021.
Desde entonces, la ofensiva de las guerrillas, muchas de ellas formadas por miembros de las distintas minorías étnicas del país, se han extendido a otras provincias como Kayah, Rakáin y Chin, estas dos últimas en el oeste de Birmania.
El portavoz afirmó hoy que la oficina de la ONU está particularmente preocupada por los enfrentamientos entre el ejército y las milicias Arakan en Rakáin tras un alto el fuego tácito de un año, «algo que supone graves rasgos para grupos étnicos» como los rohinyá.
«Pedimos a todos los Estados miembros (de la ONU), especialmente aquellos con influencia en las partes en conflicto, que intervengan decisivamente con el fin de poner fin a esta crisis y proteger la población civil, renovando la presión en favor de una transferencia de poder a un gobierno representativo» y no militar, concluyó.
El levantamiento militar de 2021 puso fin a una década de transición democrática en Birmania y al Gobierno electo de la nobel de la Paz birmana Aung San Suu Kyi, encarcelada desde la sublevación.
Este golpe de Estado ha sumido a Birmania en una profunda crisis política, social y económica y ha abierto una espiral de violencia que ha exacerbado la guerra de guerrillas que vive el país desde hace décadas con la aparición de nuevas milicias enemigas de la Junta Militar. EFE
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