Para los desplazados del Líbano, «no hay Aíd»
Noemí Jabois
Beirut, 20 mar (EFE).- Como muchos otros desplazados por la guerra en el Líbano, Abbás (nombre ficticio) pasa la importante festividad musulmana de Aíd al Fitr bajo una lona que no logra contener las persistentes lluvias de Beirut. «¿Qué Aíd? No hay Aíd. Aquí vamos a estar mis hijos y yo», lamenta.
La gran mayoría de los más de un millón de desplazados proceden de zonas chiíes, una comunidad en la que algunos comienzan el Aíd este viernes -específicamente los seguidores del clérigo Mohammad Hussein Fadlallah-, mientras que otros más cercanos a las corrientes iraní e iraquí consideran el primer día mañana, sábado.
Pero todos tienen algo en común: este año la festividad que marca el final del mes sagrado de ramadán tiene muy poco de fiesta para ellos.
«Ni Aíd ni dulces de Aíd ni ropa de Aíd ni nada. Tal y como estamos, así, tal cual hemos venido con lo que tenemos puesto, llevamos cerca de un mes sin ducharnos ni nada», dice Abbás a EFE, a punto de cumplirse tres semanas de su huida de los suburbios beirutíes del Dahye.
Familias separadas
Para los musulmanes libaneses, estas fechas se caracterizan especialmente por las visitas que se hacen a los diferentes parientes, incluso dejando atrás viejas rivalidades, algo imposible ahora para miles de familias separadas por la violencia.
«No puedo ver a nadie. Cada uno de la familia está en un sitio distinto y no sabes bien ni dónde», comenta Abbás, asomando la cabeza por debajo de la lona bajo la que acampan en la zona del paseo marítimo capitalino.
La erigió él mismo con varas para resguardarse del frío y la lluvia, pero las fuertes precipitaciones que se registran en la ciudad desde el jueves hacen que les entre agua por los lados. Cuando escampa, cuenta, sacan la alfombra sobre la que se sientan, la escurren y la vuelven a meter dentro.
Lamenta la situación sobre todo por los más pequeños, a quienes «les falta de todo» sin ni siquiera poder entender el porqué.
«Hasta si salen a la calle les estoy metiendo para dentro para no tener problemas si alguien pregunta por qué están aquí», afirma el padre.
Ya desde hace un par de días, los niños le preguntaban llorando por los planes para el Aíd, pero Abbás no pudo más que animarles a «imaginar» que están pasando las fiestas en la playa.
El desplazado ni siquiera espera comer nada especial estos días, pues aunque se muestra agradecido por el «puro arroz» que les han estado repartido algunas tardes de ramadán, anhela poder preparar alimentos que les gusten o sobre los que tengan algún poder de decisión.
Bocadillos y unos dulces
Repartidos entre otra lona cercana y una caravana aparcada en la zona se resguardan otras cinco unidades diferentes de una misma familia también desplazada del Dahye.
Su Aíd no difiere mucho del de Abbás, sin apenas ropa para cambiarse, cocina en la que preparar un plato casero ni posibilidades de visitar a sus muertos en el cementerio, como es tradición al finalizar el ramadán.
Una de las mujeres sentadas bajo la lona explica a EFE que son originalmente de la oriental región de Baalbek, también bajo bombardeo israelí. No pueden viajar hasta allá para acudir al cementerio, ni para visitar a su tía ingresada en un hospital.
«¿A dónde puedo ir? A dónde sea que vaya están dando órdenes de evacuación», lamenta, prefiriendo no revelar su nombre.
Hasta este viernes, la cocina comunitaria Nation Station había estado repartiendo entre los desplazados comidas para el ‘iftar’, la rotura del ayuno de ramadán, pero con el final del mes sagrado hoy comienzan con la distribución de «desayunos, comidas y cenas», apunta a EFE su jefe de Operaciones, Samer Maroun.
Un grupo de voluntarios se afana en preparar más de 1.300 bocadillos para entregar en unos diez albergues y ubicaciones de la capital con desplazados.
«Nos hemos estado coordinando con el ministerio y nos aconsejaron que distribuyéramos bocadillos, porque durante el Aíd intentan hacer algo especial, quizás salir, si es que pueden, claro. Así que estamos distribuyendo bocadillos de ‘taouk’ que pueden llevarse con ellos», explica.
Además de estos populares sándwiches de pollo, decidieron incluir en el menú galletas rellenas ‘maamoul’, probablemente el dulce más tradicional durante esta festividad en el Líbano.
«Se trata de aliviar un poco la oscura situación en la que se encuentran, especialmente en Aíd, que para ellos se supone que es algo festivo y desafortunadamente no están teniendo un Aíd muy normal», concluyó Maroun. EFE
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