El IVA, la verdadera herramienta multiusos de Suiza
Suiza tiene la tasa del impuesto sobre el valor añadido más baja de Europa. Ahora, el Consejo Federal (Gobierno) quiere subirla un 0,8 por ciento para financiar la Defensa nacional. A continuación, ofrecemos respuestas a las preguntas más relevantes sobre las particularidades suizas del más común de todos los impuestos.
¿Por qué el Consejo Federal quiere subir el IVA?
A partir de 2028 y por un período de diez años, el Gobierno suizo quiere subir la tasa del impuesto sobre el valor añadido (IVA) por 0,8 puntos porcentuales para reforzar la Defensa nacional.
En las últimas décadas, Suiza concedió poca importancia a sus capacidades defensivas. «La capacidad de defensa del Ejército es muy limitada y la capacidad de resistencia es reducida», afirma el jefe del Ejército Benedikt Roos. Ahora, el Ministerio de Defensa suizo ha llegado a la conclusión de que el nivel de amenaza para Suiza va a ser particularmente elevado en los próximos años. Ya en 2028, Rusia estará en condiciones de llevar a cabo una ofensiva militar general contra Europa, más allá de Ucrania. «Este desarrollo de los acontecimientos también afecta a Suiza, que ya se ve confrontada con conflictos híbridos», indica el ministro suizo de Defensa Martin Pfister.
La amenaza también es el resultado del debilitamiento de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Por estar rodeada de Estados miembros de la alianza militar, Suiza tuvo la suerte de poder beneficiarse de su arquitectura militar durante las últimas décadas. Pero ahora tiene que asumir mucha más responsabilidad para asegurar su propia defensa. La medida fiscal anunciada es necesaria «para proteger a la población y al país y para dejar de ser un riesgo de seguridad dentro de la arquitectura europea de defensa», expone el Consejo Federal.
¿Qué es el IVA?
Suiza introdujo el impuesto sobre el valor añadido en 1995. Con un tipo impositivo inicial del 6,5%, este nuevo gravamen sustituyó el anterior impuesto sobre la cifra de ventas, con el que sólo se gravaban los productos de venta, pero no los servicios. Tres intentos previos de introducir un impuesto sobre el valor añadido habían fracasado en las urnas.
En Suiza, el IVA es un impuesto nacional sobre el consumo que se cobra al conjunto de los consumidores y se impone a todos los bienes y servicios, incluidas las importaciones. Es por eso que la tasa del IVA a veces se malinterpreta como tarifa arancelaria suiza. Las empresas se encargan de cobrar el impuesto y entregan lo recaudado a la Confederación. Se trata, por lo tanto, de una importante fuente de ingresos para el Estado federal. En la actualidad, aporta 28 de los 90 mil millones de francos del presupuesto nacional.
¿Qué tipos impositivos del IVA se aplican en Suiza?
El tipo estándar asciende a 8,1% y se impone a todos los bienes de consumo. En la hostelería, en cambio, se aplica un tipo especial del 3,8%. Y con un tipo impositivo reducido del 2,6% se gravan una serie de productos de consumo diario, como alimentos y medicamentos.
No sujetos al pago del IVA están los servicios médicos y la asistencia sanitaria, al igual que la educación y la cultura.
¿Por qué la tasa del IVA es tan baja en Suiza?
Los Estados miembros de la Unión Europea (UE) conocen tasas del IVA mucho más elevadas. Una de las razones es que la UE fija un tipo mínimo del 15%. El promedio de los países comunitarios se sitúa en torno al 22%. El índice más bajo de la UE lo registra Luxemburgo (16%), seguido de Malta (18%), Alemania y Chipre (19%). Los tipos más altos de Europa corresponden a Croacia y los países escandinavos con el 25%. A la cabeza se encuentra Hungría con un IVA del 27%.
Sin embargo, estas cifras no explican por qué el tipo suizo se sitúa en torno a la mitad de la media europea. «Un factor para el reducido tipo suizo es la moderación fiscal de la Confederación, que se manifiesta en el límite constitucional del déficit público», explica Michele Salvi, vicedirector del think tank liberal Avenir Suisse. Este freno al gasto público obliga a Suiza a no gastar más de lo que ingresa.
¿Tiene el Consejo Federal las competencias para subir el IVA?
No. Según Salvi, «otro factor para el reducido tipo suizo es la democracia directa». «Cada subida de impuestos supone una enmienda de la constitución y necesita ser aprobada obligatoriamente por la ciudadanía», señala. Eso impide que el Gobierno pueda subir fácilmente los impuestos para sanear las deudas o financiar inversiones a corto plazo.
Primero tiene que decidir el Parlamento federal. Y en el caso concreto de la subida propuesta para reforzar la Defensa nacional, las dificultades son mayores. El Partido Socialista Suizo no se prestará para conceder al Ministerio de Defensa un presupuesto específico, que incluye como una de las mayores partidas los gastos previstos para la compra de los aviones de combate F-35 de EE.UU.
Por el otro lado, la poderosa Unión Democrática del Centro (UDC) no está dispuesta a aumentar los impuestos. Por el contrario, está proponiendo ahorros, por ejemplo, en el ámbito del asilo, en el funcionariado de la Confederación y en la cooperación internacional al desarrollo.
¿En qué gasta Suiza los ingresos recaudados del IVA?
El IVA es sólo uno de varios impuestos que se pagan en Suiza. La población residente paga, por ejemplo, el impuesto sobre la renta y el impuesto sobre el patrimonio a sus respectivos municipios y cantones de domicilio. Con eso, sin embargo, no se cubren todos los gastos del Estado. Un tercio de los gastos del erario público corresponde a los servicios sociales. Otro tercio recae sobre el transporte, la educación y la seguridad.
Por lo común, las pasadas subidas del IVA en Suiza tenían la apariencia de una exacción especial limitada y destinada a un fin específicoEnlace externo o pretendían compensar los déficits en la seguridad social. Una primera subida de la tasa tuvo lugar en 1999 con el objetivo de financiar el seguro de previsión para la vejez y la invalidez. Sólo dos años más tarde, el tipo volvió a subir ligeramente para poder cubrir los gastos de construcción de la Nueva Línea Ferroviaria Transversal de los Alpes (NLFA), un proyecto cuyos costes se elevaron a 24 mil millones de francos. Y en 2011 se decidió una subida temporal de siete años de la tasa para sanear el déficit de miles de millones en el seguro de invalidez.
¿Se puede utilizar el IVA para financiar el seguro de vejez?
Es una cuestión política muy controvertida. El Consejo Federal quería subir el IVA ya en 2026, pero el Parlamento paró el proyecto. De hecho, el IVA podría contribuir a financiar las pensiones, como la decimotercera mensualidad de las personas jubiladas, que fue aprobada en las urnas por el electorado en 2024. Con esta medida sería posible ingresar una suma anual adicional de 4,2 mil millones de francos.
Sin embargo, el problema de fondo de las pensiones de vejez es su déficit estructural. La población envejece, y la generación del baby boom se jubila. Con ello aumentan los gastos del Seguro de Vejez y Supervivientes (AVS). Al mismo tiempo hay cada vez menos gente joven que contribuye. Por eso, una mayoría de la clase política prefiere otras soluciones. Desde la derecha hasta el centro del espectro político se están proponiendo distintas fórmulas, como medidas de recorte o el retraso de la edad de jubilación. La izquierda, en cambio, lucha por flexibilizar las reglas del freno a la deuda.
¿Es el IVA una tasa injusta?
Sobre esta cuestión hay opiniones divergentes entre economistas. A primera vista, no parece que se estén dando las condiciones para una justicia social real, entendida en el sentido de reducir la presión fiscal sobre la población con menos recursos y aumentar las cargas a la gente más rica. A fin de cuentas, la tasa del IVA es igual para todas las personas consumidoras, ya que no se trata de un impuesto progresivo.
No obstante, el «impuesto sobre el valor añadido no es una tasa de tipo fijo sobre los gastos de consumo», puesto que se aplican diferentes tipos en los bienes de consumo, afirma la economista Isabel MartínezEnlace externo del Instituto Tecnológico Federal de Zúrich (ETH). Análisis de presupuestos domésticos han mostrado que los hogares con rentas bajas consumen en su gran mayoría productos y servicios con tasas reducidas o directamente exonerados del pago del IVA, explica Martínez.
Es el caso, por ejemplo, de los alquileres, los seguros y los alimentos. «En cambio, los hogares con las rentas más altas pagan en aproximadamente el 70% de los casos el tipo máximo del impuesto sobre el valor añadido», escribe la economista.
Por lo tanto, es una cuestión de perspectivas: el IVA no es un impuesto progresivo si se calcula en base a la renta. Pero si se mide el consumo, se observa al menos una tendencia hacia la compensación social. Es uno de los argumentos compartidos por el socialista excontrolador de precios suizo Rudolf Strahm: «La carga efectiva que supone el impuesto sobre el valor añadido para los gastos domésticos no sube de manera lineal, es más bien ligeramente progresiva cuanto más crece».
Jacob Zgraggen, experto en la materiaEnlace externo, reconoce, por su parte, una injusticia en relación con el poderoso sector financiero suizo, que prácticamente está exento del pago del IVA. Si, por un lado, la exención tributaria de los seguros realmente puede suponer una descarga para las personas consumidoras, se podría considerar, por el otro, la desgravación de los bancos como un regalo para el sector financiero y para particulares con elevados patrimonios.
Texto original editado por Samuel Jaberg. Adaptado del alemán por Antonio Suárez Varela. Versión en español revisada por Carla Wolff.
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