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Cómo ha afectado a Suiza un presidente estadounidense que ha roto las normas

Durante el mandato de Trump, delegaciones estadounidenses y suizas han celebrado diversas reuniones al más alto nivel, dos de ellas en el Foro Económico Mundial en Davos. Keystone / Alessandro Della Valle

Ahora que Donald Trump abandona la Casa Blanca, SWI swissinfo.ch repasa sus cuatro años de tumultuoso mandato y evalúa su impacto en las relaciones con Suiza.

Este contenido fue publicado el 20 enero 2021 - 11:00

Tras la elección, en noviembre de 2016, del republicano Trump –que en gran medida había hecho campaña con lemas proteccionistas y populistas– el entonces ministro de Asuntos Exteriores Didier Burkhalter intentó tranquilizar a la población suiza asegurando que la situación seguiría como siempre.  

“Suiza puede trabajar con cualquier Administración estadounidense”, declaró.

Durante los siguientes cuatro años, el presidente de Estados Unidos ha desafiado esa idea, impulsando una agenda de política exterior a veces desfavorable para los tradicionales aliados estadounidenses. Entre las acciones que han provocado consternación en otros países están el instigar guerras comerciales, el retirarse de organizaciones multilaterales y el atacar el proceso electoral estadounidense.  

Sin embargo, el embajador de EE. UU. en Berna, Edward McMullen, ha dichoEnlace externo recientemente a la televisión pública suiza RTS que ambas naciones han profundizado en sus relaciones “de manera histórica”. Evaluamos si los años de Trump han sido tan buenos –o tan malos– para los intereses suizos, ya sea en el país como en el exterior.

“America First”   

Las cuestiones económicas dominan las relaciones de Suiza con la superpotencia: su segundo mayor socio comercial después de la Unión Europea. Antes de que Trump asumiera el cargo, las exportaciones a Estados Unidos ya estaban en auge y durante su mandato han seguido creciendo considerablemente.  

“Las relaciones comerciales han sido realmente buenas”, relata la diputada del Partido Liberal Radical (derecha liberal) Christa Markwalder, miembro de la Comisión de Política Exterior de la cámara baja del Parlamento suizo. Con un volumen de exportaciones a los Estados Unidos que en 2019 ascendió a 44 000 millones de francos (49 000 millones de dólares), Suiza es el sexto mayor inversor extranjero en Estados Unidos.

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Tal y como reconoce el economista Stefan Legge, que hubiera un presidente y un embajador favorables a los negocios en un primer momento hizo que en Berna reinara el optimismo en cuanto a que podría avanzarse en un acuerdo comercial bilateral. Durante los ocho años precedentes de la Administración de Barack Obama, Suiza había tenido problemas, incluso para sacar el tema con los estadounidenses.

Pero los suizos estaban destinados a la decepción. Ya que, aunque tanto Trump como McMullen expresaran su interés en llegar a un acuerdo, las prioridades estadounidenses estaban en otro lugar: léase China, Canadá, México y la Unión Europea.

“Con la parte suiza descartando concesiones sustanciales en el comercio agrícola, la parte estadounidense tenía poco que ganar con un acuerdo de libre comercio”, explica Legge, profesor de la Universidad de San Galo.

EE. UU. también tenía otros planes para su economía: el America First. Es decir, poner “a los Estados Unidos en primer lugar”, para apuntalar la industria nacional. Así, en 2018 el Gobierno pone en marcha una serie de medidas proteccionistas que incluyen la aplicación de aranceles a las importaciones de acero y aluminio.

Suiza lo intenta, pero fracasa en su tentativa de obtener una exención de los Estados Unidos, aunque al final el impacto de los aranceles en las empresas suizas es nimio, ya que las exportaciones a Estados Unidos en este sector no son relevantes, dice Legge.  

Uno de los objetivos principales de los aranceles es China. Pero, según Markwalder, la guerra comercial entre ambas superpotencias afecta de manera indirecta a Suiza. “El creciente proteccionismo es una mala señal para una economía como la suiza”, que depende de un sistema abierto y basado en reglas. La Administración Trump, con sus políticas arancelarias agresivas y múltiples casos legales en la Organización Mundial del Comercio (OMC), ha puesto esas normas a prueba.

Puede que el proteccionismo de los Estados Unidos no sea una política novedosa, pero la imposición de aranceles ha sido una medida audaz de Trump.  

“La mayoría de los responsables políticos tratan de ocultar sus políticas proteccionistas utilizando barreras no arancelarias”, señala Legge.

Culturas políticas diferentes

La salvaguarda de los intereses estadounidenses también ha generado murmullo en la cooperación internacional. Los Estados Unidos se retiran del acuerdo del clima de París, del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas y de otros organismos mundiales. Medidas todas ellas que causan decepción en Suiza, país en el que el multilateralismo es una piedra angular de la política exterior. Por no hablar de la alarma en Ginebra, sede de innumerables organizaciones internacionales.

“La salida [del acuerdo] de París es realmente catastrófica para todo el esfuerzo multilateral, porque para que funcione hay que integrar a los grandes productores de CO2”, reconoce Markwalder, miembro del grupo parlamentario Suiza-EE. UU. 

En el Foro Económico Mundial 2020, en Davos, en una reunión bilateral con Trump (un escéptico del cambio climático), el Gobierno suizo intenta sacar el tema del acuerdo. Pero choca con la indiferencia.

Abordar el tema “no ha sido muy productivo, porque todo el mundo sabe dónde está el presidente Trump”, declaró en aquel momento McMullen.

“La cultura política de Trump ha sido completamente diferente a la cultura política suiza”, explica Markwalder, quien añade que esto incluso ha afectado a la forma en que ambos países se han hablado entre sí. Mientras que los siete miembros del Consejo Federal suizo gobiernan por consenso, el presidente de los Estados Unidos ha firmado una serie de órdenes ejecutivas para retirarse de las instituciones internacionales.

Contactos de alto nivel

Trump también ha sido propenso a arriesgados movimientos unilaterales en cuestiones de seguridad. En 2018 retira a Estados Unidos del acuerdo sobre el programa nuclear de Irán firmado por Obama, y vuelve a imponer sanciones a la nación islámica.

¿Qué presidente estadounidense es mejor para Suiza?

Según el embajador suizo en Washington, Jacques Pitteloud, para Suiza da igual que la Casa Blanca la ocupe un demócrata o un republicano.

“Las relaciones bilaterales han sido excelentes durante la Administración Trump y seguirán siendo excelentes durante la Administración Biden, por la sencilla razón de que los intereses estratégicos de ambos países convergen en varios frentes. Estos intereses no varían porque haya un cambio en la Casa Blanca o en el Consejo Federal [Gobierno suizo]”, declaróEnlace externo a la radio pública RTS.

Los expertos con los que swissinfo.ch ha hablado coinciden en gran medida.

Para el economista Stefan Legge, “Suiza tiene un historial de trato con gobiernos de todo tipo. La diferencia no es tanto si un demócrata o un republicano ocupa la Casa Blanca, sino qué políticas específicas lleva a cabo”.

La Administración del demócrata Barack Obama demostró ser un aliado digno de confianza en el multilateralismo, ayudando a lograr el acuerdo nuclear de Irán y el acuerdo del clima de París. Pero para Suiza también fue una piedra en el zapato por perseguir firmemente a los bancos suizos que habían ayudado a ciudadanos estadounidenses a evadir impuestos.  

Pero esto no significa que uno deba perfilar a cualquiera de las partes a grandes pinceladas.

“Hay algunos líderes empresariales en Suiza que piensan que [los suizos] se enfrentan a grandes problemas bajo presidentes demócratas, pero no veo una conexión directa con la afiliación a un partido, sino más bien con la evolución política de un país”, señala Christa Markwalder, diputada del Partido Liberal Radical (derecha liberal).

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Esta evolución ha mantenido a Suiza ocupada en su papel de buenos oficios representando los intereses de EE. UU. en Irán (algo que lleva haciendo desde 1980). El país alpino se gana el elogio de la Administración Trump por haber contribuido a la liberación de dos estadounidenses detenidos en Irán. También establece un canal de ayuda humanitaria para que, a través de un mecanismo de pago respaldado por los Estados Unidos, las empresas con sede en Suiza suministren alimentos y productos médicos a Irán.

En enero de 2020, cuando el principal jefe militar iraní, Qassem Soleimani, es asesinado en un ataque aéreo estadounidense, de nuevo aumentan las tensiones. Los diplomáticos suizos se muestran muy activos en mantener abiertos los canales de comunicación entre Washington y Teherán; esfuerzos que –en palabras de Markwalder– los estadounidenses aprecian.   

El mandato de potencia protectora en Irán no solo sirve para el agradecimiento público del presidente de Estados Unidos. Según Markwalder, a un pequeño país como Suiza, también le proporciona un acceso privilegiado a contactos de alto nivel dentro del Departamento de Estado.  

Igualmente significativa ha sido la intensidad de los intercambios de alto nivel entre ambos países. En 2019 el entonces presidente Ueli Maurer es invitado a visitar a Trump en la Casa Blanca para una reunión bilateral en el Despacho Oval: una novedad para un líder suizo. El país también cuenta con la atención del presidente o de altos funcionarios en otras ocasiones; entre ellas dos viajes de Trump a Davos y una visita de Estado de tres días a Suiza del secretario de Estado, Mike Pompeo.

Según Pierre-Alain Eltschinger, portavoz del Ministerio suizo de Asuntos Exteriores, las reuniones “ilustran las excelentes relaciones bilaterales. Nos han permitido tener un intercambio muy directo, abierto y honesto con Estados Unidos, incluso en temas sensibles”.

Markwalder reconoce al embajador de EE. UU., amigo personal del presidente que ha dejado su puesto este mes, por abrir esas puertas.

“Hemos tenido mucha suerte con McMullen por sus estrechas conexiones con Trump. Los embajadores anteriores estaban más lejos del presidente”, dice.

Tensiones internas

De vuelta a casa, para los observadores en el extranjero, las acciones de Trump han sido muy reveladoras, habiendo expuesto las divisiones sociales del país a lo largo de las líneas raciales e ideológicas. El presidente no condena a los supremacistas blancos que provocan disturbios en Charlottesville, Virginia, en 2017, mientras que en 2020 la muerte de hombres y mujeres negros a manos de la policía desata protestas. Y después viene su negativa a aceptar los resultados de las elecciones presidenciales de 2020 (ganadas por Joe Biden) y el violento asalto al Capitolio por los partidarios de Trump.

“Eso ha sido realmente impactante. Suiza es un país que trata de unir a las personas de diferentes culturas y orígenes religiosos; la cohesión nacional es clave, y lo que hemos visto en los últimos cuatro años es una profunda división de la sociedad americana que ha culminado con este ataque al Capitolio”, indica Markwalder.

Cronología de los principales acontecimientos

8 de noviembre de 2016: Donald Trump es elegido 45º presidente de Estados Unidos de América.

1 de junio de 2017: Trump anuncia la retirada de EE. UU. del acuerdo del clima de París de 2015.

15 de agosto de 2017: Después de que los supremacistas blancos se enfrentaran a los manifestantes antirracistas en Charlottesville, Virginia, Trump dice que había “gente muy buena en ambos lados”.

26 de enero de 2018: Trump asiste al Foro Económico Mundial en la localidad alpina de Davos, donde mantiene una reunión bilateral con Alain Berset, que ese año ocupa la presidencia rotatoria suiza.

8 de mayo de 2018: Trump anuncia que EE. UU. se retirará del Plan de Acción Integral Conjunto de 2015 sobre el programa nuclear de Irán.

19 de junio de 2018: Estados Unidos anuncia su retirada del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

16 de mayo de 2019: El entonces presidente suizo Ueli Maurer visita a Donald Trump en la Casa Blanca para una reunión bilateral.

31 de mayo-1 de junio de 2019: El secretario de Estado Mike Pompeo llega a Suiza en visita oficial y se reúne con su homólogo suizo Ignazio Cassis.

2 de enero de 2020: El principal jefe militar iraní, Qassem Soleimani, muere en un ataque aéreo de EE. UU.

22 de enero de 2020: Trump asiste al Foro de Davos y se reúne con Simonetta Sommaruga, que ocupa la presidencia rotatoria suiza

6 de julio de 2020: Estados Unidos anuncia su retirada –a partir de julio de 2021– de la Organización Mundial de la Salud.

7 de noviembre de 2020: Las principales cadenas de televisión de EE. UU. dan como ganador al demócrata Joe Biden, pero Trump anuncia un fraude electoral generalizado.

6 de enero de 2020: Los partidarios de Trump asaltan el Capitolio, la sede del Congreso en Washington.

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“Suiza y Estados Unidos comparten muchos valores comunes: los derechos humanos, las libertades democráticas y el Estado de derecho. Nos llamamos ‘repúblicas hermanas’ porque somos democracias ininterrumpidas y eso nos ofrece intereses comunes”, añade.

Intereses comunes que se han mostrado inestables bajo el mandato de Trump. Pero el Gobierno suizo ha expresado su fe en la democracia americana.

Aunque el presidente entrante se enfrenta a una serie de retos internos urgentes, para la diputada suiza, Biden “es un experimentado creador de política exterior. Estoy convencida de que no solo mira hacia adentro”.

Con toda probabilidad, la atención de Estados Unidos en el extranjero seguirá estando en otro lugar, incluso aunque uno de los últimos actos bajo el mandato de Trump haya sido tildar a Suiza de manipuladora de divisas.

“En primer lugar, Suiza no es lo suficientemente importante. El foco de la nueva Administración Biden estará en China y la UE”, dice el economista Legge.

Markwalder cree que Biden es consciente de que, si los EE. UU. no toman un papel de liderazgo en la escena internacional, China intervendrá; y Washington debería centrarse en eso.

“Soy muy optimista [creo] que el multilateralismo y el papel de Estados Unidos [en el mundo] se fortalecerán de nuevo”.

Traducción del inglés: Lupe Calvo

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