Portugal, un país católico con aumento de personas sin religión y de otros cultos
Paula Fernández
Lisboa, 22 jul (EFE).- Portugal es un país profundamente católico, una religión seguida por el 80 % de su población, aunque aumentan los no practicantes, las personas que se declaran sin religión y los seguidores de otros cultos.
El país que acogerá la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) entre el 1 y el 6 de agosto con la presencia del papa Francisco tiene una fuerte tradición católica, a la que se acoge el 80,2 % de la población, según los Censos de 2021 divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Aunque, de acuerdo con la Encuesta Europea de Valores, los portugueses con una práctica religiosa frecuente pasaron del 26 % en 2008 al 20 % en 2020, una caída impulsada por las generaciones más jóvenes.
«Hoy la relación que tienen con la Iglesia católica está unida a los eventos más importantes. El bautizo, el matrimonio, que ya tiene mucho más de social que de religioso, y el funeral. Y los períodos de Pascua y Navidad», explica a EFE Donizete Rodrigues, especialista en religión e investigador del Centro en Red de Investigación en Antropología (CRIA).
Se trata de un proceso «gradual», que según Rodrigues va de la mano del aumento de personas que se declaran sin religión, que se duplicó en una década, pasando del 6,8 % en 2001 al 14 % en 2021.
El fenómeno no es exclusivo de Portugal, apuntan los sociólogos.
«Como en todos los países de Europa occidental, ha habido un proceso de secularización a varios niveles», refiere a EFE José Pereira Coutinho, del Centro de Investigación en Teología y Estudios de Religión de la Universidad Católica.
Pereira Coutinho matiza que la religión católica sigue teniendo presencia en el espacio público portugués, con procesiones, romerías o fiestas populares de santos, entre otros.
El máximo exponente es el santuario mariano de Fátima, un «polo agregador», dice el experto, que recuerda que la cúpula eclesiástica interviene a menudo en el debate público de cuestiones que dividen a la sociedad, como la eutanasia, despenalizada este año.
OTROS CULTOS
Aunque la religión pierde fuerza de forma general, en Portugal avanzan otros cultos, sobre todo debido a la inmigración.
Los protestantes o evangélicos suponen más del 2 % de la población y se han duplicado en la última década con la llegada de inmigrantes brasileños.
La Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), evangélica, tiene un imponente edificio en Lisboa y aglutina a miles de fieles, mientras aumentan también los musulmanes (0,4 % de la población) y los hindúes (0,22 %), entre otros.
INFLUENCIA POLÍTICA
Los expertos coinciden en que la religión no es un factor decisivo sobre el voto para los portugueses.
El partido democristiano, el histórico CDS, salió del Parlamento tras no conseguir ningún diputado en las últimas elecciones, y pese a la aparición de líderes políticos que se afirman como católicos, como el ultraderechista André Ventura, la religión no es una estrategia para lograr votos.
Aun así, el sociólogo Rodrigues subraya el papel de la religión en el sistema político, donde existe una «elite católica».
Un ejemplo es el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, católico practicante, cuestionado sobre la influencia de sus convicciones personales en temas conflictivos, como la ley de la despenalización de la eutanasia, que bloqueó hasta en cuatro ocasiones.
«La dificultad para aprobar la eutanasia muestra claramente que el catolicismo y la Iglesia católica todavía tienen mucho poder en Portugal», concluye Rodrigues. EFE
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