Portugueses salen en 16 ciudades para clamar al Gobierno que «ya no se puede» tener casa
Lisboa, 21 mar (EFE).- Los portugueses de dieciséis ciudades salieron este sábado a la calle en varias manifestaciones bajo el lema «Ya no se puede» para denunciar la especulación inmobiliaria y pedir al Gobierno de centroderecha que adopte medidas para facilitar el acceso a la vivienda.
Cientos participaron en la marcha en Lisboa, organizada por la plataforma ‘Casa para viver» (casa para vivir), que tuvo como punto de inicio la plaza de Marquês de Pombal y transitó por la Avenida da Liberdade, en medio de las miradas curiosas de los numerosos turistas que paseaban por la zona.
En un ambiente festivo y al mismo tiempo reivindicativo, los manifestantes gritaron lemas como ‘Queremos casa, queremos pan, derecho a la vivienda’ o ‘casa para vivir no solo para especular’.
Entre ellos se encontraban dos amigas, Raquel y Daniela, de 34 y 22 años, trabajadoras sociales en el Ayuntamiento de Cascais, en las afueras de Lisboa, que portaban carteles que decían «no no busco casa, busco milagros» y «quiero independencia pero ni siquiera lo consigo».
Raquel explicó a EFE que precisamente ellas trabajan en vivienda social y conocen de cerca «la precariedad» que se vive portugal.
«Hablamos con mucha gente sin casa y sin techo, gente que tiene el salario mínimo o medio que no logran ser independientes», detalló la joven.
En ese sentido, Daniela destacó que hoy en día hay muchas personas de clase media que no consiguen acceder a una vivienda.
Las dos, pese a tener trabajo, viven con sus padres, porque, aunque admiten que podrían permitírselo, no les compensa el esfuerzo.
Raquel subrayó que las medidas que las autoridades han adoptado para ayudar a los jóvenes a acceder a una casa son buenas, «pero son insuficientes».
En declaraciones a los periodistas, la portavoz de la plataforma ‘Casa para Viver’, Alexandra Melo, afirmó que el objetivo de la movilización de este sábado es «hacer presión» al Gobierno», al considerar que las medidas adoptadas «solo empeoran y ponen gasolina a la crisis de vivienda».
Indicó que los precios de los alquileres y del metro cuadrado en Portugal no han hecho más que aumentar.
«Hoy en día, el metro cuadrado está en cerca de 5.000 euros y el alquiler está muy por encima del salario mínimo de Portugal, que es de unos 900 euros», recordó.
Desde que llegó al poder, el Ejecutivo del primer ministro Luís Montenegro ha adoptado medidas para frenar la carestía como rebajas de impuestos a la nueva construcción y para los jóvenes, y deducciones fiscales, tanto para propietarios como para inquilinos.
También ha adoptado pasos para acelerar los desahucios y liberar viviendas de herencias indivisas.
Para el jubilado João Pedro, de 80 años, residente en Loures, a 12 kilómetros al norte de la capital lusa, la casa no es un problema porque ya la tiene pagada, pero tiene que ayudar a una de sus hijas, que no puede permitirse con su salario un apartamento para ella sola.
«Aquí hacen unos años eran los hijos quienes apoyaban a los padres ahora no es así. Es una vida cruel la que tienen las generaciones presentes y futuras, por lo que nos tenemos que rebelar ante esto, no podemos dejar que esto avance», lamentó. EFE
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