Presidente luso elogia anhelo de cambio que avivaron Francisco y la Revolución de Claveles
Lisboa, 25 abr (EFE).- El presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, ensalzó este viernes el «anhelo de cambio» que despertaron el papa Francisco y la Revolución de los Claveles en el acto conmemorativo que celebra 51 años del fin de la dictadura y 50 años de las primeras elecciones libres en el país.
Rebelo de Sousa presidió hoy la primera sesión simbólica de la unicameral Asamblea de la República, decorada con claves que también adornaron las solapas de muchos de los asistentes, que se celebró con el Parlamento disuelto a poco menos de un mes de los comicios legislativos del 18 de mayo.
Esto es «una señal del mantenimiento de la estabilidad democrática en Portugal», consideró el presidente luso, sintetizando una de las principales tónicas de la jornada, en la que predominó un tono electoral por parte de los principales partidos.
Portugal está convocado a las urnas el próximo 18 de mayo después de que el actual Gobierno perdiera la confianza de la Asamblea por una polémica empresarial que protagonizó el primer ministro en funciones, Luís Montenegro.
El otro hilo conductor que unió los discursos del día fue la muerte del papa Francisco esta semana.
La Asamblea expresó su «profundo pesar» por su fallecimiento y su presidente, José Pedro Aguiar-Branco, destacó que deja un legado «como pastor y líder religioso, pero también como estadista y político» que «seguirá siendo significativo».
Rebelo de Sousa, en su décima y última intervención como presidente del país en esta conmemoración, conectó los valores del pontífice con los de la Revolución de los Claveles, destacando que ambos despertaron un «anhelo de cambio» y fueron «renovadores, abriendo nuevos caminos».
No obstante, alertó, el espíritu de esta revolución «no basta», «hay que vivirla día tras día, año tras año, década tras década», como predicó el pontífice.
Rebelo de Sousa encabeza, junto con Montenegro y otros miembros del Gobierno, la delegación que representará a Portugal en el entierro de Francisco este sábado.
Antes de él hablaron los representantes de los distintos partidos políticos en el hemiciclo, quienes reseñaron en su mayoría los problemas que aquejan los portugueses tras medio siglo de las primeras elecciones libres en el país.
El presidente del ultraderechista Chega, André Ventura, aprovechó la oportunidad para arremeter contra la migración y consideró que Portugal «debería avergonzarse de pensar en el país» construido en los últimos años: «Una vez más hemos llenado esta casa de claveles para celebrar (…) en un momento que la gente no está celebrando».
Por su parte, el secretario general del Partido Socialista (PS) luso, Pedro Nuno Santos, se refirió a la «desilusión» que sienten los portugueses, que según él provoca «un descreimiento en un proyecto democrático colectivo y contribuye al crecimiento del individualismo exacerbado».
En este sentido, criticó que la extrema derecha «explota y amplifica la desesperanza y la legítima indignación de los portugueses» -Chega logró en las pasadas elecciones 50 diputados en el Parlamento- pero no tiene «soluciones serias y creíbles para el país».
En cuanto al gobernante Partido Social-Demócrata (PSD), la vicepresidenta de la Asamblea, Teresa Morais, tildó la democracia lograda en 1975 con los primeros comicios de «consolidada, pero todavía imperfecta», y recordó que esta debe estar «basada en el pluralismo y el respeto de los derechos y las libertades».
Por último, se dirigió a los jóvenes para pedirles que hagan «prevalecer la solidaridad sobre la indiferencia, la ayuda mutua sobre la exclusión» y que cuiden «siempre de la democracia». EFE
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