Rusia y Burundi acuerdan ampliar su cooperación en energía nuclear y salud
Nairobi, 10 jul (EFE).- Rusia y Burundi acordaron este viernes impulsar sus relaciones bilaterales con proyectos en materia de energía nuclear de baja potencia y cooperación sanitaria, según anunciaron los ministros de Asuntos Exteriores de ambos países tras mantener una reunión oficial en Bujumbura.
“Nuestros amigos están interesados en centrales nucleares de pequeña potencia. La corporación rusa Rosatom firmó un documento con sus homólogos que servirá de base para esta cooperación”, afirmó el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, tras su cuarto día de gira por el continente africano.
El ministro añadió que Moscú ya capacita a personal burundés en sus universidades y precisó que las empresas de su país están dispuestas a implementar diversas inversiones, con especial foco en el sector energético.
En el plano geopolítico, Lavrov volvió a respaldar una reforma del Consejo de Seguridad de la ONU que repare la «injusticia histórica» de la subrepresentación africana y vetó explícitamente a las potencias occidentales.
“Creemos profundamente que los países occidentales no deben ser considerados para ocupar escaños adicionales en el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que Occidente está sobrerrepresentado en este órgano”, sentenció el ministro ruso.
Asimismo, al abordar las crisis regionales, el ministro ruso defendió el principio de «soluciones africanas para los problemas africanos» en relación con el conflicto en el este de la República Democrática del Congo (RDC).
Según Lavrov, combatientes ucranianos participan en diversos conflictos africanos alineándose con grupos insurgentes como el Movimiento 23 de Marzo (M23) para “causar problemas a los países amigos de Rusia”.
Sin embargo, las acusaciones del jefe de la diplomacia rusa contrastan con los informes de la ONU, que apuntan a que este grupo rebelde cuenta con el respaldo logístico y operativo de Ruanda, un país que a su vez ha sido un histórico comprador de armamento y tecnología militar a Rusia.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Burundi, Edouard Bizimana, admitió la necesidad de reactivar el intercambio económico entre ambas naciones.
“Llegamos a la conclusión de que nuestro comercio bilateral se ha quedado un poco rezagado. Por lo tanto, necesitamos mejorar en esta área”, reconoció el diplomático africano.
Bizimana elogió la cooperación en salud pública a través del Centro de Investigación Conjunto para Enfermedades Infecciosas financiado por Moscú, el cual cuenta con un laboratorio móvil clave para combatir el brote de ébola en la región de los Grandes Lagos.
Finalmente, el canciller burundés confirmó que el presidente del país, Évariste Ndayishimiye, aceptó la invitación de Vladímir Putin para asistir en octubre a la tercera Cumbre Rusia-África que se celebrará en Moscú.
Ndayishimiye acudirá en su doble condición de jefe de Estado de Burundi y de presidente en ejercicio de la Unión Africana (UA), organización con la que Rusia busca profundizar sus lazos en materia de alta tecnología, digitalización y agricultura.
El jefe de la diplomacia rusa comenzó su gira por el continente el pasado martes en Etiopía, donde mantuvo un encuentro con el presidente de la Comisión de la Unión Africana (UA), Mahmoud Ali Youssouf, con el objetivo de «mejorar» y «ampliar» la cooperación entre Moscú y el bloque africano.
El miércoles, Lavrov viajó a Níger para mantener consultas ministeriales con la Confederación de Estados del Sahel (CSS) y, el jueves, se trasladó a Mozambique para garantizar el apoyo militar y técnico de Rusia destinado a combatir la insurgencia yihadista que golpea el norte de ese país. EFE
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