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Cenizas mortales pueden esparcirse al aire libre

En Suiza es posible esparcir las cenizas de familiares fallecidos.

(Keystone)

Una tumba entre los muros de un cementerio no agrada a todos. En Suiza, los familiares de un fallecido pueden dejar sus restos mortales en los bosques, los lagos o los ríos.

Aumenta la demanda de este curioso tipo de ceremonia fúnebre, sobre todo en Alemania, donde es obligatorio realizar el entierro en una necrópolis.

Un 'bosque de paz' es algo completamente diferente de un cementerio. En general se trata de un claro entre la vegetación, que parece estar más ordenado que cualquier espacio vallado", explica Beat Rölli de la empresa de pompas fúnebres 'Letzte Ruhe GmbH' (Último Descanso), especializada en entierros naturales.

Esta compañía ofrece ceremonias mortuorias en los cantones de Berna (Kräiligen, Ranflühberg y Seeberg), Lucerna (Luthern Bad) y Solothurn (Steinhof). "El bosque no puede ser modificado, lo que explica la ausencia de cruces, indicaciones e incluso placas con nombres de personas", comenta Rölli.

En Suiza existe una política liberal respecto a los entierros. Desde hace diez años se permite a los familiares de un fallecido llevar la urna con los restos mortales a casa. Las cenizas resultantes de la cremación pueden ser enterradas en el jardín, o diseminarlas por los cauces de los ríos, lagos, bosques y también en campos abiertos.

Los interesados pueden pedir la asistencia de una de las diferentes empresas especializadas en entierros naturales. "Esto suele ocurrir con personas mayores, cuando uno de los cónyuges fallece y no existe ningún pariente disponible o no se encuentra", indica Rölli.

Interés de Alemania

Una gran parte de la clientela viene de Alemania. En el caso de 'Letzte Ruhe GmbH', el 90% de los clientes son alemanes. En el país vecino es obligatorio hacer el entierro en un cementerio. Las ceremonias fúnebres al aire libre están prohibidas. Además la urna no puede ser entregada a los familiares tras la cremación del fallecido.

Por esa razón, Rölli trabaja en cooperación con una agencia funeraria en Berlín. "Ellos recogen los cuerpos en todo el territorio de Alemania y los llevan a un horno crematorio. Una vez al mes se desplazan con las urnas para celebrar los entierros naturales aquí en Suiza".

Ciudadanos de países de la Unión Europea, como Alemania y Austria, deben firmar una carta de intenciones para celebrar este tipo de entierros y enviarla a las agencias del país de origen y también a las agencias en Suiza. Estas últimas pueden entonces hacer el pedido para la recepción de los restos mortales.

"A veces a las urnas vienen acompañadas de los familiares, aunque en un 80% de los casos no acude nadie. Entonces se nos entrega la urna para el funeral tanto por correo ordinario como por una compañía de transporte", señala Rölli.

La alemana 'Oase der Ewigkeit' (Oasis de la eternidad) hace publicidad en Internet para "ceremonias fúnebres en las montañas suizas". En el país de los Alpes, existen varias agencias especializadas en ceremonias al aire libre.

Una de éstas es Friedwald, localizada en el pueblo de Mammern, cantón de Turgovia, tiene cerca de 60 diferentes locales para este tipo de sepelio. Otras cuentan con nombres sugestivos como 'Ewiges Alpenglühn' (Brillo Eterno de los Alpes) o 'Funerales Naturales Funebris'.

Empresas baratas

En nuestra sociedad la muerte está considerada como un tabú, y suele evitarse más que planificarse. Las personas temen hablar de ella. Algunos profesionales del ramo no pueden darse ese lujo. Para Rölli, la muerte forma parte de su rutina laboral.

"Nuestro socio en Berlín es una de esas empresas baratas", relata. "Para las personas que no tienen un poder adquisitivo muy alto, se les ofrece alternativas a precios normales. Tenemos una lista con los nombres y podemos, de esa forma, ver lo que solicitan los clientes y el importe que están dispuestos a pagar".

Esparcir cenizas en el Matterhorn

Los precios para un funeral al aire libre oscilan entre los 150 francos –una ceremonia simple y anónima– y hasta los 5.000 francos –para un acto junto a un árbol de un bosque especial.

También existen otras variantes como árboles para hasta seis personas, árboles familiares, árboles compartidos o individuales. Rölli alquiló por 90 años un pedazo de bosque donde él organiza los sepelios.

Además hay formas poco frecuentes de funerales al aire libre que van más allá de un evento realizado junto a un árbol. Las cenizas pueden ser lanzadas desde un globo o de un helicóptero.

"Ya hemos recibido pedidos de japoneses, a los que les gustaría distribuir sus cenizas mortales en la cima del pico Matterhorn (Cervino). Aunque eso es muy caro debido a que tenemos que pagar cada minuto de vuelo", concluye Beat Rölli.

swissinfo, Susanne Schanda
(Traducción: Iván Turmo)

CONTEXTO

En Suiza la urna con las cenizas del difunto se puede depositar en una tumba o en un nicho convencional.

En respuesta a la demanda creciente, muchos cementerios disponen además de un mausoleo colectivo donde se depositan las cenizas.

También está permitido conservarlas en casa o esparcirlas en un lugar escogido por el difunto.

Hasta ahora, no hay prohibición alguna para dispersar o enterrar las cenizas en la naturaleza.

En el caso de un terreno privado, hay que solicitar la autorización del dueño, y sólo allí se podrá colocar algún signo especial para reconocer esta última morada, como algún tipo de piedra o una pequeña placa.

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