Tokio, Seúl y Washington piden a Pionyang detener «provocaciones» tras prueba con misiles
Tokio, 16 mar (EFE).- Las autoridades de Japón, Corea del Sur y Estados Unidos pidieron este lunes a Corea del Norte detener las «provocaciones» y cumplir las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, después de que Pionyang lanzase hasta una decena de misiles hacia el mar de Japón el fin de semana.
En un comunicado, el Ministerio de Exteriores japonés detalló que el subdirector general de la Oficina de Asuntos de Asia y Oceanía, Kengo Otsuka, mantuvo este lunes una reunión telefónica con el director general de Políticas de la Península Coreana en el Ministerio de Exteriores surcoreano, Baek Yong-jin, y con el subsecretario de Estado asistente para el noreste de Asia de EE.UU., David Wilezol, para tratar los últimos lanzamientos norcoreanos.
Los responsables «reafirmaron que los lanzamientos de misiles balísticos por parte de Corea del Norte violan las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU e instaron a Corea del Norte a cesar tales provocaciones que amenazan la paz y la seguridad de la región y de la comunidad internacional», explicó el ministerio japonés.
Los tres representantes también acordaron mantener su coordinación cercana, añadió el mensaje.
Este sábado, las autoridades surcoreanas acusaron a Pionyang de lanzar unos diez misiles balísticos hacia el mar de Japón desde un lugar cercano a la capital norcoreana, que volaron en torno a unos 350 kilómetros, mientras Seúl y Washington desarrollan sus ejercicios militares anuales Freedom Shield.
Un día después, la agencia estatal de noticias norcoreana, KCNA, aseguró que el Ejército del hermético país había realizado una prueba con una docena de lanzacohetes múltiples «ultraprecisos» sobre el mar de Japón (llamado mar del Este en las dos Coreas), que fue supervisada por el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un.
En la prueba también estuvo presente la hija adolescente del mandatario, según se observa en las imágenes publicadas por el medio estatal.
El episodio coincide con los ejercicios militares anuales Freedom Shield entre Estados Unidos y Corea del Sur, que comenzaron el lunes. Corea del Norte suele reaccionar con dureza a estas maniobras, que considera un ensayo para invadir su territorio y una muestra de la política hostil de Washington y Seúl. EFE
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