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Trump rechaza el acuerdo de París pero sus diplomáticos siguen negociando

Le presidente Donald Trump en Biloxi, Misisipi, el 26 de noviembre de 2018 afp_tickers

La semana próxima en Katowice, Polonia, una discreta delegación de diplomáticos de Estados Unidos se instalará para mantener dos semanas de negociaciones internacionales sobre el clima, reuniéndose con sus homólogos europeos, chinos y de otros países, con quienes ha estado negociando durante años.

El hecho de que Donald Trump haya anunciado el 1 de junio de 2017 el retiro de Estados Unidos del acuerdo climático de París firmado en 2015 por su antecesor, Barack Obama, no cambió la participación del país que es el mayor emisor de gases de efecto invernadero.

La salida de Estados Unidos será efectiva recién en 2020. Hasta entonces, los estadounidenses no dejarán sus sillas vacías.

«Entre los países desarrollados, Estados Unidos no está aislado en absoluto», dice a la AFP Alden Meyer, un veterano de las negociaciones sobre el clima como miembro de la Union of Concerned Scientists (Unión de Científicos Preocupados), una organización con sede en Washington.

Estados Unidos hace un frente común con los europeos y otros países desarrollados en temas técnicos indispensables para la aplicación efectiva del Acuerdo de París.

La Conferencia de las Partes número 24, o COP24, es la continuación de la COP21 de París. Pero esta vez, los 197 países signatarios no deben negociar las cifras de reducción de gases de efecto invernadero sino concertar las reglas de aplicación de París, un «rulebook» en inglés.

Por ejemplo, los países necesitan establecer una forma común de medir sus emisiones para poder comparar los progresos de cada uno. ¿Deberían incluirse los efectos de la deforestación? Y, de ser así, ¿cómo? ¿Quién evaluará los resultados de los países y cuándo? ¿Y qué hacer cuando un país no respeta sus compromisos?

Sobre estos temas, los estadounidenses tienen metas muy precisas. Rechazan que los países desarrollados estén sujetos a reglas más estrictas que los países en desarrollo, una posición sostenida invariablemente bajo los gobiernos de George W. Bush, Barack Obama y Donald Trump.

– Después de Trump –

¿Por qué los otros países cooperan con Estados Unidos? Porque preparan el terreno para el eventual panorama futuro de que Estados Unidos permanezca en el acuerdo de París.

Todos saben que la retirada de Washington será efectiva el 4 de noviembre de 2020, el día después de la próxima elección presidencial en Estados Unidos. Y Trump podría hipotéticamente decidir quedarse en el acuerdo.

«La mayoría de los países con los que he hablado están tratando de distinguir entre la administración de Trump y Estados Unidos a largo plazo», explica Meyer. «Hay una cierta simpatía por las posiciones de Estados Unidos, porque los otros países no quieren complicar la tarea de un futuro presidente que quiera regresar al acuerdo».

Ovais Sarmad, el número dos del organismo de la ONU que supervisa las negociaciones, recuerda a la AFP que hay otros 183 países que han ratificado ese compromiso. «Hay mucha esperanza e impulso, y esperamos que la posición de Estados Unidos evolucione con el tiempo».

La delegación de Estados Unidos estará encabezada por Trigg Talley, un veterano de las negociaciones internacionales que participó en anteriores reuniones sobre el clima.

«El equipo que representa a Estados Unidos está formado por diplomáticos de carrera que han estado negociando estos temas durante años y han ganado una considerable credibilidad con sus colegas de otros países», dice Elliot Diringer, director del centro de análisis C2ES en Washington.

Una prueba del peso de Estados Unidos es que, según varias ONG, bloqueó las conversaciones en Bangkok en septiembre sobre el tema de la financiación, que los países desarrollados están llamados a desbloquear para ayudar a los países más pobres a lograr su transición ecológica.

Los estadounidenses rechazan un punto que les obliga a decir cuánto aportarán con años de anticipación; los europeos están en la misma línea.

Sin embargo, ninguna figura política estadounidense importante viajará a Katowice. Junto con la delegación técnica de diplomáticos, una delegación política llegará la segunda semana, con un representante de la Casa Blanca, Wells Griffith.

Inmediatamente después de su llegada, Griffith, asesor de energía de Donald Trump, tiene previsto presidir un evento de promoción de los combustibles fósiles y el carbón. Una provocación, para algunos, pero que no debería impedir que las negociaciones continúen, en privado.

«Los estadounidenses continúan negociando de manera constructiva», asegura a la AFP una fuente cercana a las conversaciones. «Por supuesto, tenemos que soportar el hecho de que vienen a apoyar el carbón, pero durante este tiempo podemos trabajar tranquilamente».

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