Ucrania quiere impedir que Rusia se haga de oro con el alza de los precios del petróleo
Moscú, 16 mar (EFE).- Ucrania ha intensificado los ataques en los últimos días contra las infraestructuras energéticas rusas con el fin de impedir que el Kremlin se haga de oro el brusco aumento de los precios del petróleo debido a la guerra en Irán.
Kiev tampoco se ha limitado a protestar mientras el oro negro llena las arcas del alicaído presupuesto ruso debido a la decisión de Estados Unidos de levantar por un mes las sanciones para la importación del crudo ruso en tránsito marítimo por parte de países como la India.
Bombardear las refinerías en el sur
En los últimos cinco días los drones ucranianos han golpeado en tres ocasiones refinerías situadas en la región sureña de Krasnodar, que está bañada por los mares Negro y Azov.
En dos ocasiones martilleó la refinería Tijoretsk-Nafta, una de las más grandes del país y clave en el trasbordo de crudo con destino a los petroleros atracados en los puertos de Krasnodar.
El lunes volvió a atacar una refinería en esa región, la de Labinsk, según confirmaron los servicios de emergencia.
Los incendios han sido sofocados, pero el daño ya está hecho. De hecho, el presidente, Vladímir Putin, tuvo que dedicar la última reunión del Consejo de Seguridad de Rusia a la protección de las infraestructuras críticas.
A esto hay que sumar que los petroleros rusos no están a salvo en ningún mar ya que, mientras Kiev los tiene en su punto de mira, algunos de esos buques han sido apresados, el último de ellos en el Báltico por guardia costeras suecos.
Reducir el déficit presupuestario ruso
El Kremlin no esconde que está aprovechando los ingresos del petróleo para arreglar las maltrechas cuentas después de cuatro años de guerra.
«Evidentemente, se trata de ingresos adicionales para nuestras compañías petroleras», comentó hoy Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en rueda de prensa telefónica.
Admitió que las petroleras rusas, dos de las cuales -las dos mayores, Rosneft y Lukoil- están sancionadas por Estados Unidos, se están orientando «por la actual coyuntura de precios».
Peskov añadió que «los ingresos de esas compañías significan un incremento del dinero que se suma al presupuesto», justo cuando las autoridades han impuesto una política de austeridad al gasto público.
Aunque las cifras discrepan -unos hablan de cientos de millones de dólares de ganancias y otros de miles de millones-, pese a lo que adelantó el Departamento del Tesoro de EE.UU., Moscú está ganando dinero con la guerra en Irán.
Según informó hoy Bloomberg, el precio del barril de petróleo de la marca rusa URALS alcanzó el viernes pasado en los puertos indios los 98,93 dólares, el indicador más alto desde que Moscú redirigió sus exportaciones al país asiático debido a las sanciones europeas.
Zelenski levanta la voz de alarma
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no solo está indignado con el hecho de que las negociaciones de paz están estancadas desde hace semanas, sino con el hecho de que la maquinaria de guerra rusa está recibiendo más fondos justo cuando se prepara para la ofensiva primaveral.
En su opinión, Rusia podría ganar hasta 10.000 millones de dólares cuando la economía nacional se estaba ralentizando y los precios se disparaban, lo que había aumentado el descontento entre la población con la campaña militar.
Por ello, ha decidido jugar la carta del oleoducto ruso Druzhba, a través del que Hungría y Eslovaquia reciben los suministros de petróleo ruso, y que fue dañado supuestamente por Ucrania.
En respuesta, el primer ministro húngaro, Víktor Orbán, ha decidido vetar la concesión del crédito de 90.000 millones de euros a Ucrania -paquete que fue aprobado por la Unión Europea en diciembre pasado- hasta que Kiev repare el ducto.
A Zelenski, quien habló de «chantaje político» -la misma expresión empleada por Orbán-, le preocupa que Bruselas cambie de postura en medio de la crisis iraní y decida reanudar las importaciones de hidrocarburos rusos.
No le faltan motivos. En la misma línea que húngaros y eslovacos, el primer ministro de Bélgica, Bart De Wever, expresó su deseo de que la UE «normalice las relaciones con Rusia» para tener acceso a energía más barata.
El comisario europeo de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, intentó calmar los ánimos este lunes al descartar la importación, ya que ese dinero -adujo- financiaría indirectamente la «brutal» guerra contra Ucrania. EFE
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