Un europeísta y un trumpista pugnan por el poder en Eslovenia tras escándalo de espionaje
Zagreb, 21 mar (EFE).- Unos 1,7 millones de eslovenos están convocados este domingo a las urnas para decidir si mantienen en el poder al europeísta Robert Golob o favorecen el regreso del ‘trumpista’ Janez Jansa, en unos comicios ensombrecidos por la supuesta injerencia de una compañía israelí de espionaje.
Las últimas encuestas apuntan a un resultado ajustado entre el gobernante Movimiento por la Libertad (GS) de Golob y el Partido Democrático Esloveno (SDS) de Jansa, como también entre los dos bloques que éstos lideran, el del centro-izquierda y el conservador, aunque ninguno de ellos obtendría la mayoría absoluta en el Parlamento de 90 escaños.
El sondeo más reciente, realizado por la agencia Valicon y publicado la víspera por el portal informativo Siol, otorga al GS entre un 24 y un 28 % de la intención del voto, frente al 21-25 % del SDS.
Sea quien sea el ganador, se prevé muy difícil que cualquiera de los dos pueda reunir el apoyo mínimo de 46 escaños parlamentarios y, al final, podría ser que la última palabra la tengan uno o varios de los partidos pequeños que pasen el umbral electoral del 4 % de votos.
Jansa, un nacionalista eurocrítico alineado con el húngaro Viktor Orbán, ha sido primer ministro en tres periodos (2004-2008; 2012-2013 y 2020-2022), es un admirador del presidente de EEUU, Donald Trump, y tiene buenas relaciones con el jefe del Gobierno de Israel, Benjamín Netanyahu.
La inteligencia eslovena (Sova) ha asegurado tener pruebas de que el pasado diciembre Jansa se reunió con tres miembros de la empresa israelí de espionaje Black Cube. Calificó las actividades de ésta última de «injerencia extranjera» en las elecciones.
Con ello, ha confirmado gran parte de las acusaciones presentadas el lunes por un periodista investigador y varios expertos independientes de que, por encargo de Jansa, Black Cube organizó en las últimas dos semanas una campaña para desacreditar al Gobierno de Golob.
Hace unas dos semanas, en la recta final de la campaña electoral, comenzaron a salir por las redes sociales conversaciones grabadas en secreto a personalidades cercanas al Gobierno de Golob, que supuestamente revelarían prácticas de clientelismo y corrupción.
Algunos de las personas que aparecen en esas filtraciones aseguran que las grabaciones se produjeron durante encuentros con supuestos inversores extranjeros y que el contenido fue manipulado y descontextualizado para dar la imagen de una actividad ilegal.
Aunque Jansa admitió que conocía al exasesor de seguridad nacional israelí Giora Eiland, uno de los directivos de Black Cube, y que éste lo visitó en Liubliana, el político aseguró que nunca había oído hablar de esa empresa, ni pidió sus servicios en relación a las elecciones.
Sin embargo, Sova aseguró el viernes que miembros de Black Cube visitaron Liubliana tres veces, y que al menos el 11 de diciembre estuvieron «durante un período prolongado» en la sede del SDS, no solo Eiland y otro alto funcionario de la compañía, sino también su fundador y director ejecutivo, Dan Zorella.
El líder opositor sigue insistiendo en que «es más importante tratar la corrupción, que a quien la haya descubierto», y en su reacción a las pruebas contra él, escribió en su cuenta de X que se trata de «un abuso flagrante de las instituciones estatales para proteger a un grupo criminal organizado».
Golob responde que «nadie es intocable» y que las instituciones competentes investigarán todo caso de posible corrupción, pero también la injerencia extranjera y el papel de Jansa y el SDS en la misma.
El mandatario calificó el caso como el mayor escándalo en la historia del país y pidió también a Bruselas que lo investigue como presunta injerencia extranjera en las elecciones eslovenas.
Su Ejecutivo destacó por su crítica a Israel por los ataques contra la población civil en Gaza tras la ofensiva terrorista del grupo islamista palestino Hamás del 7 de octubre de 2023.
En coordinación con otros países europeos, entre ellos España, el Gobierno de Golob reclamó la entrada sin trabas de ayuda humanitaria a la Franja y reconoció el Estado de Palestina en 2024.
Las elecciones parlamentarias de este año serán las décimas en la historia de la Eslovenia independiente (1991), un país alpino y adriático de 2,1 millones de habitantes que desde 2004 es miembro de la Unión Europea (UE) y la OTAN. EFE
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