Un músico callejero en las desiertas calles de Teherán
Teherán, 23 mar(EFE).- En las casi desiertas calles del norte de Teherán un violín rompe el ya monótono sonido de las defensas antiaéreas iraníes y las lejanas explosiones de los ataques de Estados Unidos e Israel. Se trata de Alí, un músico callejero que continúa tocando su instrumento en medio de la guerra porque es su única manera de ganarse la vida, y le mejora el ánimo a los vecinos.
“Este es mi trabajo y así me gano la vida. Aunque estemos en guerra y haya ahora mismo poca gente en la ciudad, tengo que seguir trabajando”, dice a EFE el músico de 28 años.
Y también cree en el poder de la música para mejorar el ánimo de las personas.
«Siempre hay problemas en este país y cada uno de nosotros está pensando en cómo solucionar los suyos. La música puede romper ese ambiente de tensión y relajar a la gente por unos minutos», asegura.
Toca en la calle de Khorsand, vía prácticamente desierta dado que muchos de sus residentes han buscado refugio en sus segundas residencias en las montañas o en la costa del mar Caspio, un lujo al que no todos los 10 millones de residentes de Teherán tienen acceso.
Esto ha provocado que Alí gane ahora la mitad de lo que obtenía en tiempos de paz cuando por unas cinco horas recorriendo las calles ganaba unos 18.000.000 de riales (unos 11 euros).
Pero aún así sale cada día a la calle para buscar su sustento y el de su esposa en un país con una economía asolada con una inflación del 40 % en los últimos años y que ahora con el conflicto que empezó el 28 de febrero ha empeorado aún más.
“La economía ya iba mal en general y ahora, con la guerra, va empeorando cada día. Por eso no puedo dejar de trabajar”, cuenta.
Asegura que no escucha música occidental y menciona al músico iraní Babak Shahraki como uno de sus violinistas favoritos.
Las melodías que toca las ha “inventado” él mismo. “También soy compositor”, dice con una mezcla de rubor y humildad.
Con cierto gesto de valentía sostiene que no tiene miedo a la guerra porque “ha crecido entre consignas de muerte a unos y otros y misiles”.
“En la región siempre ha habido conflictos”, añade.
Pero aún así se opone a la guerra porque considera que no trae nada bueno y la que sacude a su país ha causado ya más de 3.000 muertos, según reportes no oficiales como el de la agencia no gubernamental HRANA con sede en Estados Unidos y crítica del Gobierno islámico.
“No estoy de acuerdo con ninguna guerra y creo que siempre empeora la situación. Esto es lo que pienso, independientemente de la ideología política o religiosa”, dice. EFE
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