Uruguay buscará aprovechar el «efecto dominó» del acuerdo con la UE al asumir el Mercosur
Hernán Ogállar Vidal
Montevideo, 27 jun (EFE).- Uruguay asume este martes la presidencia pro tempore del Mercosur en la cumbre en Paraguay con una agenda marcada por la implementación del acuerdo con la Unión Europea (UE), el futuro del Fondo para la Convergencia Estructural del Mercosur (Focem) y el objetivo de avanzar en algunos de los demás pactos comerciales en marcha.
Así lo explicaron en entrevista con EFE la vicecanciller uruguaya, Valeria Csukasi, y la directora general para Asuntos de Integración y Mercosur de la Cancillería, Paola Repetto, quienes destacaron que se buscará aprovechar el impulso generado por el acuerdo con la UE para acelerar nuevas negociaciones y fortalecer la integración regional.
Las cuotas: decisión política, no técnica
El asunto más urgente que aterrizará en Luque es la distribución de los contingentes arancelarios del acuerdo con la UE, cuya parte comercial entró en vigor el pasado 1 de mayo pero sin que los cuatro socios suramericanos hayan cerrado el reparto interno de las cuotas.
Sobre la negociación, Csukasi aclaró que el debate dejó de ser técnico para convertirse en una decisión política, ya que los cuatro países mantienen posiciones distintas buscando maximizar sus ganancias y evitar un «fracaso absoluto».
La vicecanciller reconoció que la cumbre será «la prueba» y que, si no se cierra allí, «habrá que retomar los diálogos durante el semestre de presidencia uruguaya».
Pese a ello, aseguró que Uruguay ha logrado un desempeño comercial por encima de sus promedios históricos bajo el sistema provisional de primer llegado, primer servido (first in, first out, en inglés) en productos clave como el arroz, la carne y la miel.
«Efecto dominó»
Uruguay buscará aprovechar el «efecto dominó» que ha generado el pacto europeo para consolidar la apertura de —según Csukasi— «una de las regiones más cerradas del mundo».
En este sentido, confirmó que el bloque se encuentra en las etapas finales para rubricar tratados comerciales con Canadá y Emiratos Árabes Unidos.
En paralelo, la agenda de expansión asiática tomará un fuerte impulso: la presidencia uruguaya proyecta iniciar la profundización del acuerdo existente con India, lanzar negociaciones formales con Vietnam y avanzar en un tratado con Japón.
Además, se espera que el acuerdo con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA, por sus siglas en inglés) entre en vigor próximamente con Islandia y Noruega, mientras se aguarda a que el Parlamento de Suiza revierta su rechazo inicial en la segunda mitad del año.
«Al Mercosur no le puede tomar 25, ni 10, ni 5 años cerrar negociaciones», advirtió Csukasi, quien se mostró esperanzada en que la presidencia uruguaya pueda anunciar al menos el cierre de alguno de los procesos abiertos.
El Focem y el modelo de bloque
Puertas adentro, otro de los grandes expedientes del semestre es el Fondo de Convergencia Estructural del Mercosur (Focem), cuya segunda generación enfrenta la resistencia de Brasil a mantener su nivel de aportación.
Csukasi defendió su importancia y resaltó que a través de este instrumento, el Mercosur se vuelve «el cooperante número uno» con Uruguay.
Por su parte, Repetto confirmó que Brasil ha estado trabajando en mejorar su propuesta y avanzó que Uruguay espera «buenas noticias próximamente». Aunque no desveló cifras, sí anunció que hay un proyecto de infraestructura fronteriza pendiente de confirmación en la cumbre.
Un Mercosur más social
La vicecanciller también aclaró que, en este momento, no existe ninguna petición formal de anexión al Mercosur, cerrando las puertas a la inclusión a corto plazo de países como Colombia o Panamá, o la restauración de Venezuela como miembro de pleno derecho.
En otros aspectos, Repetto anunció la intención de Uruguay de un Mercosur más colectivo, con la recuperación de la Cumbre Social, un espacio de participación de sindicatos, empresarios y organizaciones de derechos humanos que había quedado en desuso.
Csukasi instó a concretar «la deuda histórica en materia de inserción e integración real», al tiempo que prometió promover un mayor análisis geopolítico conjunto para entender cómo crisis internacionales, como las de Oriente Medio, impactan en las economías sudamericanas.
Uruguay llega a la cumbre ejerciendo simultáneamente las presidencias de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), del G-77 más China y del Mercosur, una concentración de responsabilidades inédita para el país sudamericano de 3,5 millones de habitantes.
En ese sentido, la vicecanciller subrayó que estas presidencias «son una muestra de confianza en el país» y que Uruguay las asume «con mucho compromiso» como expresión de su apuesta histórica por el diálogo y la integración, «en un mundo que parece irse mucho más hacia la desintegración que hacia otra cosa». EFE
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