València lanza al mundo un grito colectivo contra las guerras en sus Fallas más pacifistas
Carlos Bazarra
València (España), 19 mar (EFE).- Las Fallas de València, en la costa este española, han puesto este jueves su broche final con la Cremà de sus casi 770 monumentos entre grandes e infantiles, cuyo arte efímero ha representado este año un clamor general, exhibido entre la esperanza y el pesimismo pero siempre con sátira y humor, contra las guerras y a favor de la paz.
En el año que cumplen una década como Patrimonio de la Humanidad, y marcadas por una climatología suave mas aún invernal -pero más benévola que en 2025, cuando hizo frío y llovió mucho-, estas Fallas serán recordadas por sus grandes aglomeraciones y problemas de movilidad, el récord del censo fallero (roza ya los 130.000 inscritos), la polémica política por la gestión logística de la fiesta y, sobre todo, una sensación generalizada de que hay aspectos clave que deben afrontarse ya para evitar problemas mayores.
A falta de cifras definitivas de visitantes, ocupación hotelera y gasto en hostelería, las Fallas 2026 ofrecen un primer balance positivo de impacto económico, mientras desde el punto de vista de la seguridad apenas ha habido incidentes graves a pesar de las situaciones críticas que se viven a diario en los espectáculos de más afluencia, como la mascletà, las verbenas y los castillos nocturnos de fuegos artificiales.
Sin embargo, este año ha crecido el debate público, político y mediático sobre la urgencia de abordar aspectos relacionados con la gestión de grandes aglomeraciones y transporte, las licencias de puestos ambulantes de comida y bebida, la posibilidad de poner una tasa turística para Fallas, la lucha contra el incivismo y el uso incontrolado de la pirotecnia, y las diferentes Administraciones se han emplazado a debatirlos de cara ya a 2027.
El ritual de la Cremà
Las más de 380 fallas grandes han comenzado a arder a las diez de la noche (21:00 GMT), tras la Cremà infantil previa, entre simultáneos castillos pirotécnicos, ovaciones y lágrimas de las comisiones repartidas por toda la ciudad, siempre con los petardos y las tracas de fondo y que componen la banda sonora diurna y nocturna de València desde primeros de marzo, muchas veces sin respetar los horarios del Bando Fallero ni la reglamentación en vigor.
A las 22.30 horas (21:30 GMT) ha llegado el turno de la falla Convento Jerusalén-Matemático Marzal, ganadora por segundo año consecutivo del primer premio de la sección Especial con el monumento ‘Redimonis!’ del artista fallero David Sánchez Llongo con el presupuesto más caro de esta edición (260.000 euros).
Esta obra, espectacular por dimensiones y complejidad técnica, giraba en torno a los demonios que nos acechan disfrazados de salud, dinero, amor, éxito, poder y juventud, y gracias a ella esta comisión roza ya los veinte triunfos como la mejor falla de València. «¿Y me dices que esto lo queman esta noche?», le preguntaba hace horas, incrédulo, un hombre a su pareja mientras la admiraban embelesados.
Antes de ella han sucumbido a las llamas otras fallas de Especial que han logrado el aplauso también unánime de visitantes y turistas, como las de Exposición-Micer Mascó, Na Jordana, El Pilar o Sueca-Literato Azorín, aunque son solo un puñado de los numerosos monumentos que un año más han deslumbrado con sus estructuras imposibles, alardes de imaginación y sarcásticos ninots.
Donald Trump ha sido el gran protagonista en multitud de escenas falleras, acompañado a veces de Putin o Netanyahu, mientras en la política nacional Ábalos y Koldo han estado a punto de robar el clásico protagonismo satírico de Pedro Sánchez, Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, todo ello sin olvidar el mundo deportivo y de la farándula, clásicos en este arte efímero que lo pone todo en solfa.
En total, el presupuesto de todas las fallas ha ascendido a 9,8 millones (600.000 euros más que en 2025).
Un Chaplin para la historia
Una hora antes de la medianoche ha comenzado el espectáculo pirotécnico con el que comenzaba la Cremà de la falla municipal, en plena plaza del Ayuntamiento, donde un Chaplin de más de 20 metros de altura, en su icónica imagen con la escopeta de su película ‘Armas al hombro’ y sobre el lema ‘Hope’ (esperanza), ha lanzado al mundo un potente mensaje contra todas las guerras y las injusticias del mundo actual.
Obra de Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer, es posiblemente la falla más grande que se haya erigido nunca en unas fiestas que, en su origen, no eran más que montones de maderas apiladas en los exteriores de los talleres artesanos; este año, este Coloso fallero de Rodas se ha mimetizado con el perfil del ‘kilómetro cero’ festivo y su espíritu, rodeado además de alusiones a la cultura y la infancia, coloreaba al alza una obra que queda ya para la historia.
La fallera mayor, Carmen Prades, ha sido la encargada de ordenar que esta falla chaplinesca y antibelicista comenzara a arder, todo ello desde un Ayuntamiento donde también estaban, entre otras autoridades, Juanfran Pérez Llorca -el primer president de la Generalitat que ha desfilado en la Ofrenda floral a la Virgen, el acto más multitudinario y emotivo de las Fallas- y María José Catalá, la alcaldesa de la ciudad.
La falla municipal -de 239.000 euros y sufragada por el Ayuntamiento, por tanto fuera de concurso- ha comenzado a arder ante una plaza del Ayuntamiento nuevamente abarrotada, con ambiente fresco, mucho cansancio acumulado y la recurrente sensación de que se cierra un ciclo mientras se piensa ya en el siguiente.
El mensaje pacifista de esta falla ha tenido su eco en muchas otras comisiones falleras de la ciudad, tanto por la condena a las guerras actuales (aunque la de Irán ha empezado ya con las fallas diseñadas y construidas) como en las injusticias que acarrean, como simbolizaba el ninot indultat grande, la doble escena de Sueca-Literato Azorín de una niña que sueña con el fin de la guerra, uno de los ninots más fotografiados este año por su gran carga emotiva. EFE
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