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Bomberos combaten un incendio forestal en Monchique, Algarve, al sur de Portugal, el 9 de septiembre de 2016

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Un violento incendio forestal causó el sábado al menos 24 muertos y una veintena de heridos en la región de Leiria, en el centro de Portugal, la mayoría de los cuales quedaron atrapados por las llamas en sus coches.

"Desgraciadamente, esta es sin duda la peor tragedia que hemos conocido en estos últimos años en el frente de los incendios forestales", declaró, muy afectado, el primer ministro portugués, Antonio Costa, desde la sede de la Protección Civil, cerca de Lisboa.

"Nos enfrentamos a una terrible tragedia. Por el momento, tenemos confirmación de 24 personas fallecidas, pero es posible que haya más víctimas mortales", precisó.

"La prioridad es controlar el incendio todavía activo, y luego se tendrá que comprender qué pasó", agregó.

Poco antes, el secretario de Estado del Interior, Jorge Gomes, dio un balance de 19 personas fallecidas, de las que tres murieron por inhalación de humo. Otras 16 perdieron la vida calcinadas en sus coches cuando se encontraron rodeadas por las llamas en la carretera entre Figueiro dos Vinhos y Castanheira de Pêra, precisó.

Gomes también señaló que había 14 heridos entre los civiles, de los cuales 10 estaban en estado grave, y seis heridos entre los bomberos. Dos personas permanecían desaparecidas

- Un fuego en cuatro frentes -

El incendio se declaró el sábado poco antes de las 15H00 locales (14H00 GMT) en la comuna de Pedrogao Grande, también en el distrito de Leiria.

Según el secretario de Estado, las llamas se propagaron "con mucha violencia" y "de manera inexplicable", avanzando en cuatro frentes.

Varios cientos de bomberos y 160 vehículos seguían movilizados en la madrugada del domingo para intentar controlar el fuego.

Para luchar contra el avance de las llamas, Antonio Costa también anunció que España enviaría refuerzos aéreos "a primera hora de la mañana".

El fuego alcanzó varios pueblos y ya se pusieron en marcha varios planes de evacuación, según el primer ministro.

Este sábado, una intensa canícula golpeó el país, con temperaturas que superaron los 40 grados en varias regiones.

El presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa se desplazó al lugar del siniestro y presentó el pésame a las familias de las víctimas, "compartiendo su dolor, en nombre de todos los portugueses".

El mandatario rindió también un homenaje a las labores de los bomberos y aseguró que, viendo las condiciones, "lo que se ha hecho es lo máximo que se podía hacer".

Relativamente a salvo del fuego en 2014 y 2015, una ola de incendios sacudió Portugal el año pasado, que devastaron más de 100.000 hectáreas de su territorio continental.

En la isla turística de Madeira, donde el fuego causó tres muertos en agosto, 5.400 hectáreas fueron devoradas por las llamas en 2016 y unas 40 viviendas quedaron destruidas.

En 2003, varios incendios dejaron una veintena de muertos. Y en 1966 otro violento incendio causó la muerte a 25 militares que habían intentado en vano controlarlo.

AFP