Zuma abandona la dirigencia de su partido y reconoce su declive
El presidente sudafricano, Jacob Zuma, cerró este sábado su controvertida etapa al frente del Congreso Nacional Africano (ANC) reconociendo sin ambages el declive y las divisiones del partido en el poder desde 1994, que ahora debe elegir a su sucesor.
Ante miles de delegados reunidos en Johannesburgo, Zuma admitió que la población no está «satisfecha» con el ANC, en particular «en términos de corrupción, de criminalidad y de empleo».
«Nuestro fracaso a la hora de resolver los problemas empieza a pesar sobre nuestro movimiento», añadió, y por ello «nuestro pueblo está frustrado cuando perdemos tiempo peleándonos entre nosotros, en lugar de resolver los desafíos diarios a los que él se enfrenta».
El jefe de Estado abrió con este discurso la conferencia de su partido que debe designar a su sucesor.
Tras varios meses de una campaña llena de golpes bajos, el duelo se resume a una batalla entre el actual vicepresidente, Cyril Ramaphosa, y la exesposa del jefe de Estado, Nkosazana Dlamini Zuma.
El vencedor, que será designado el domingo, sería en principio el máximo favorito para ser el nuevo jefe de Estado en 2019.
Cerca de un cuarto de siglo después de la caída del apartheid, la popularidad del partido está por los suelos.
La persistente crisis económica y la corrupción achacada al gobierno amenazan con privar de mayoría absoluta al partido en la próximas elecciones generales, en 2019.
Zuma se mantendrá a la cabeza del Estado hasta estos comicios, a menos que el partido lo expulse o él dimita.
Apoyado por el ala moderada del ANC, Ramaphosa, de 65 años, se presenta como impulsor de la economía y de la creación de empleo.
Por su parte, Ndlamini Zuma, de 68 años, ha tomado el relevo de su exmarido para la «transformación radical de la economía» en favor de la mayoría negra del país. Acusa a su principal adversario de ser el «candidato burgués».
– «Falsos delegados» –
«O emerge un nuevo candidato (Ramaphosa) capaz de estabilizar el país y hacer algo para frenar el declive económico y político. O es la continuación de lo que conocemos», resume para la AFP Amanda Gouws, profesora de ciencias políticas en la universidad sudafricana de Stellenbosch.
Al término de un proceso electoral muy complejo perturbado por múltiples contestaciones, el vicepresidente lleva una ligera ventaja, dada por las designaciones de los grupos locales del partido.
Pero esta ventaja es simbólica, porque los 5.200 electores del ANC no están obligados a votar por el candidato escogido por su provincia.
Desde hace semanas, surgen acusaciones de manipulación y fraude en la elección.
Partidario de Cyril Ramaphosa, el líder de la mayoría ANC en el Parlamento, Jackson Thembu, denunció en Twitter «a los que intentan hacer votar a falsos delegados».
– «Ruptura» –
«Si el proceso hasta ahora ha sido objeto de numerosos recursos en justicia, podemos apostar que pasará lo mismo en la conferencia», que se celebrará hasta el 20 de diciembre, pronostica el analista Ralph Mathegka.
Además de los dos favoritos, otros cinco candidatos se presentan a la cabeza de la formación. Aunque sus posibilidades son mínimas, su apoyo a Ramaphosa o a Dlamini Zuma será determinante.
Según los sondeos de estas últimas semanas y la mayoría de analistas, solo el actual vicepresidente permitiría que el ANC conservase la mayoría absoluta en las elecciones generales de 2019.
En caso de que Ramaphosa fracase, muchos anticipan la división del partido.
«La elección de la conferencia va probablemente a determinar si el ANC tiene todavía una posibilidad de ganar en 2019», estima Susan Booysen, de la universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo.
«Los dos bandos están tan alejados que no veo cómo podrían coexistir en el futuro», prosigue esta analista, «y si hay ruptura, podría hacer caer al ANC bajo el umbral del 50% y decidir si se mantiene en el poder».