‘Tehrangeles’, el barrio iraní de Los Ángeles, espera que su pueblo se levante y luche
Ana Milena Varón
Los Ángeles, 4 mar (EFE).- ‘Tehrangeles’, la mayor comunidad de iraníes en Estados Unidos, espera con ansia que el sueño de liberación que han tenido durante décadas se haga realidad y que la población se alce contra el régimen iraní, debilitado tras la muerte del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, en la guerra iniciara por Israel y Estados Unidos.
«Todos estamos emocionados y hemos celebrado la eliminación de la cabeza de la serpiente», dice a EFE Roozbeh Farahanipour, director ejecutivo de la Cámara de Comercio de West Los Ángeles, sobre el deceso del líder máximo de Irán en un bombardeo el pasado sábado.
Pero en medio de la «felicidad» de esta comunidad, Farahanipour, quien fue encarcelado y torturado tras las protestas estudiantiles de 1999 en Irán, subraya la necesidad de que el pueblo iraní «pueda cambiar el régimen» por sí mismo.
Desde su llegada a Estados Unidos en el año 2000 como asilado, Farahanipour continúo su trabajo por lograr en Irán un gobierno democrático y laico.
«Ahora es el momento de tomar las riendas de su propio destino antes de que otro país venga a escribirlo por ustedes», señala en su mensaje a los iraníes.
‘Tehrangeles’, un barrio de oportunidades
Farahanipour es dueño de dos restaurantes en el vecindario al oeste de Los Ángeles conocido como ‘Tehrangeles’, área bautizada de esa forma después de que en la década de los años 60 se asentasen en ese área muchos iraníes.
Tras la revolución islámica de 1979 en Irán, nuevos migrantes llegaron a la zona donde abrieron restaurantes y negocios que ayudan a conectar a los iraníes con sus raíces.
Entre 400.000 y 620.000 personas de ascendencia iraní viven en Estados Unidos, la gran mayoría de ellas en Los Ángeles, según cifras de la Universidad de California Los Ángeles (UCLA).
En 2019, más de la mitad de los inmigrantes iraníes en EE.UU. vivían en California, y el 29 % (casi 140.000 personas) vivían solo en el condado de Los Ángeles, de acuerdo al Instituto de Política Migratoria (MPI).
Farahanipour dice que ha encontrado en ‘Tehrangeles’ un lugar de oportunidades de trabajo, pero también un espacio donde ha podido expresar sus opiniones sin temor a perder la vida, un derecho que le gustaría que la población de Irán pueda tener.
Anhelo de democracia
El anhelo del activista de que sea el pueblo de Irán el encargado de elegir su nuevo gobierno se replica en casi todos los residentes de este barrio.
Farahanipour no expresa apoyo por ninguna fuerza opositora al actual gobierno, pero otros miembros de la comunidad apoyan a Reza Pahlaví, el hijo mayor y heredero del sha iraní depuesto en 1979 por la Revolución Islámica.
Pahlaví, de 65 años y también residente en Estados Unidos, se ha ofrecido para encabezar un nuevo gobierno en Irán, aunque el presidente estadounidense, Donald Trump, se muestra escéptico ante esta posibilidad.
«Él (Pahlaví) es el indicado», dijo a EFE Beigzadeh, que atiende uno de los varios negocios que exhibe la foto del hijo del sha sobre el bulevar Westwood, la principal calle de este barrio.
Pero no todos están de acuerdo. Fatima, una joven estadounidense de padres iraníes que no quiso revelar su apellido, cree que después de casi cincuenta años bajo el mando de los ayatolás es importante una «generación nueva de dirigentes», alejada de cualquier gobierno anterior.
«Todos queremos una democracia para Irán, pero debe ser una democracia verdadera, no una fachada», insiste la joven, nacida en California.
También se muestra preocupada por los familiares de sus padres, con los que no se han podido comunicar desde que comenzaron los ataques el pasado sábado.
Fatima manifiesta su descontento por la guerra: «Son demasiados muertos, creo que se debió actuar de una manera más calculada. Esto se puede convertir en una guerra muy larga», aclara en voz baja para evitar que la escuchen los empleados y clientes del café en el que se encuentra.
Más de 1.000 personas han muerto en los bombardeos contra Irán y al menos seis militares estadounidenses han fallecido en los ataques con los que ha respondido Teherán.
Farahanipour comparte la preocupación de la joven. El activista y empresario espera que «esta guerra no dure tanto» y no se pierdan más vidas iraníes ni estadounidenses. Además, como buen comerciante, se muestra preocupado por el dinero que pueda costar el enfrentamiento. EFE
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