Adèle Exarchopoulos (‘Zona 3’): «Por ahora, los hombres dan más miedo que las máquinas»
Nerea González
París, 22 abr (EFE).- En un mundo controlado por la Inteligencia Artificial (IA), los personajes de la película ‘Zona 3’ (en francés ‘Chien 51’) sobreviven en un París distópico con extraños crímenes. No es un mundo tan lejano al actual, pero a Adèle Exarchopoulos, protagonista junto a Gilles Lellouche, de momento le dan más miedo «los hombres que nos gobiernan».
«Por ahora, los hombres me dan más miedo que las máquinas, yo creo», aseguró Exarchopoulos, de 32 años y una de las estrellas indiscutibles del cine francés de su generación, a raíz de esta cinta en la que también aparecen otros pesos pesados la pantalla gala como Louis Garrel y Romain Duris.
En una mesa redonda con periodistas internacionales para presentar la película, que llega a los cines españoles este viernes, tanto ella como Lellouche se mostraron cautos -ni optimistas ni extremadamente pesimistas- ante la inquietante hipótesis de futuro que presenta el realizador francés Cédric Jimenez en ‘Zona 3’, una adaptación libre de una novela homónima escrita por Laurent Gaudé.
«Tengo la impresión de que, en cuanto a que la IA es una herramienta, no hay que estar asustados. Si se vuelve un sustituto de la reflexión, ahí podemos tener miedo», opinó Lellouche.
«En estos últimos años -prosiguió el actor- hemos anestesiado un poco una parte de nuestro cerebro, porque hay mucha información, muchas imágenes, cada vez más chocantes, que se banalizan en nuestra retina. En nuestro inconsciente no se quedan, así que nos falta empatía. La falta de empatía nos lleva a la violencia y si vamos a añadir más a esa falta de reflexión y empatía, hay que tener miedo».
En esta película, que pasó en 2025 por el Festival de Venecia y por el de Sitges, entre otras citas, Exarchopoulos y Lellouche interpretan a Salia y a Zem, dos policías de distintas áreas en un París dividido por zonas en función de la clase social, en el año 2045.
A ambos se le encarga la investigación del asesinato del creador de la IA que controla la sociedad, llamada Alma, y aunque todo apunta a un grupo terrorista que se rebela contra su control social, las piezas del puzzle no acaban de encajar para ninguno de los dos protagonistas.
Un París dividido e hipervigilado
Más que ciencia ficción, Jimenez buscó presentar una especie de «presente aumentado», afirmó él propio director, ya que, como demuestra una filmografía en la que sobresalen títulos como la aplaudida ‘Novembre’ (sobre los atentados del 13 de noviembre 2015 en París), se considera un cineasta muy próximo a la realidad.
De hecho, las partes del filme que más inquietan tanto al realizador como a sus actores son los elementos que ya están muy presentes en la vida cotidiana: la hipervigilancia con drones y cámaras, las posibilidades de geolocalización constante de cualquier individuo, el avance del reconocimiento facial, etc.
«Si levantamos un poquito los ojos, hay cámaras por todas partes en París», recordó Lellouche.
Pero lo más peligroso del futuro que plantea ‘Zona 3’ es, para Exarchopoulos, la «fractura social» que se ve en el filme, donde los ricos y pobres están separados drásticamente, sin posibilidad de mezcla.
Es algo que, de hecho, ya ocurre también en París y en casi en cualquier ciudad, consideró por su parte Lellouche, aunque en la película haya desaparecido completamente la posibilidad de libre tránsito.
«Me afecta bastante y estoy preocupado, en un sentido humano, por ver una sociedad que tiene dificultades para integrarse y que hace guetos, en el mal sentido de la palabra», coincidió Jimenez.
El de ‘Zona 3’ es un universo oscuro, con toques de ‘Minority Report’, ‘Blade Runner’ o incluso ‘The Hunger Games’, que en poco se parece a la imagen romantizada que habitualmente da el cine de París.
Aún así, Jimenez aseguró que no buscó sofocar del todo el rastro de la Ciudad de la Luz, una capital «sublime».
«No hay que olvidar que vivimos en un mundo que es hermoso. Nosotros en París, pero no solo nosotros. El mundo es magnífico y no hay que olvidarlo, porque podemos vivir en una sociedad que se está endureciendo sin olvidar que vivimos en un mundo que puede ser bonito», deseó el realizador. EFE
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