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Mujeres y niños que huyen de la ciudad siria de Raqa llegan a un área cercana al pueblo de Balaban, el 7 de junio de 2017

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Los habitantes de la ciudad siria de Raqa, bajo control del grupo Estado Islámico (EI), arriesgan su vida en busca de agua debido a los cortes en las cañerías, a pesar de que el caudal del río Éufrates riega la localidad.

Desde hace varias semanas, la ciudad sufre cortes de agua por los daños que los bombardeos han causado en las instalaciones, incluyendo algunos ataques que han sido atribuidos a la coalición liderada por Estados Unidos.

En medio de un sofocante verano, con temperaturas que alcanzan los 46 grados, los civiles se ven obligados a hacer largos trayectos para conseguir agua en el Éufrates, bajo la constante amenaza de los combates entre los yihadistas del grupo Estado Islámico (EI) y la coalición internacional.

"Fui a sacar agua de un pozo en el sur de la ciudad, cerca del río", dijo Karim, un activista de la red Raqqa24, que permanece dentro de la ciudad. Karim utiliza un seudónimo por miedo a ser identificado por el EI, que sigue controlando la mayor parte de la ciudad.

Los yihadistas sellaron la calle que une el distrito sur con el Éufrates, por lo que junto a otros hombres se dirigió a un pozo perforado por un vecino de la zona.

"Pudimos sacar agua durante una hora, pero después tuvimos que irnos por el fuego de artillería. Un cohete cayó a sólo 50 metros de mí", contó.

Karim describió que familias enteras caminaban cargando bidones de acero por las calles, bajo la amenaza del fuego del mortero y los ataques, que los obligaban a buscar cobijo.

Los civiles que han logrado huir también han relatado a la AFP que cuando buscaban llenar sus provisiones de agua eran blanco de los francotiradores del EI.

Karim explicó que con las temperaturas que alcanzan los 46 grados, los civiles están obligados a elegir entre la sed extrema y el peligro de la expediciones para buscar agua. "Los cortes nos están matando. El agua fría se convirtió en algo soñado", relató.

- 'Morir de sed' -

Desde que el EI tomó Siria en 2014, la ciudad se ha convertido en símbolo de los atrocidades perpetradas por el grupo, con crímenes como las ejecuciones públicas.

Con la ayuda de la coalición liderada por Estados Unidos, una alianza de combatientes kurdos y árabes está avanzando para arrebatar la ciudad a los extremistas.

La situación actual de Raqa contrasta con la prosperidad de antaño, basada en los fértiles valles y las represas hidroeléctricas cercanas, que generaban energía para gran parte del resto de Siria.

Este contraste hace aún más dolorosa la situación actual, afirmó el colectivo Raqqa Está Siendo Masacrada en Silencio (RBSS, por sus siglas en inglés).

"La mayor ironía radica en el hecho de que esta ciudad, en la rivera del copioso río Éufrates, esta actualmente muriendo de sed", lamentó el grupo, cuyos miembros publican noticias de lo que ocurre dentro de la ciudad.

Según RBSS, al menos 27 personas han muerto por los bombardeos de la coalición en las últimas semanas cuando intentaban llegar al río o a fuentes cercanas de agua.

"Mi tío y siete niños murieron hace casi dos semanas cuando se dirigían a una escuela cerca del centro de la ciudad donde había un pozo", dijo Abdalaziz al Hamza, cofundador del grupo.

Y quienes logran extraer agua tampoco están a salvo, ya que la ONU advirtió recientemente que el torrente podría no ser apto para el consumo y contener "enfermedades transmitidas por el agua".

"La población de Raqa está usando el agua para todo: ducharse, beber, para todo", advirtió el activista de RBSS Husam Eesa. "Pero esta no está limpia, principalmente por todos los proyectiles y cadáveres que hay en ella", dijo a la AFP.

RBSS ha documentado casos de enfermedades en las personas que están consumiendo agua del río, incluyendo síntomas como fiebre y pérdida de conciencia, que el grupo teme que puedan atribuirse al cólera.

AFP