Boualem Sansal está harto de los «insultos» que recibe y dice que se irá de Francia
París, 25 abr (EFE).- El escritor Boualem Sansal, que después de haber pasado un año encarcelado en Argelia, su país natal, es objeto de controversia en su país de adopción, Francia, donde entró en la Academia Francesa a finales de enero, dijo este sábado que está harto de los «insultos» que recibe y que se irá a otro lugar.
«Francia se ha acabado para mí, me faltan unos meses en ese país y me largo», declaró Sansal, de 81 años, al canal LCI desde Bruselas, coincidiendo con su entrada en la Academia Real de Lengua y Literatura Francesa de Bélgica.
«Me quedan unos años para vivir tranquilo. No sé adónde voy a ir, si los belgas me quieren o a otra parte… Yo escribo libros, si los quieren publicar, los publican. Si no los quieren publicar, no los publican. Y ahí se acaba todo», señaló en tono excitado.
En otras declaraciones al diario ‘Le Figaro’, puntualizó que «los franceses son adorables», pero se quejó de «un puñado de oligarcas del pensamiento, de pequeños dictadores de oficina».
«Me presentan -se queja- como un criminal, tengo que escaparme. Es peor que la dictadura en Argelia. Están aplicándome una dictadura del pensamiento porque quieren que me calle, quieren darme miedo».
«Por qué me voy a quedar en Francia con esos ataques que sufro mañana, tarde y noche», se pregunta retóricamente antes de insistir en que lo que recibe son insultos, no críticas: «Porque a las críticas estoy acostumbrado, me paso el día criticando. Pero se ha pasado al estadio del insulto».
Aunque no pone nombres, en las últimas semanas ha sido objeto de polémica al dejar la que había sido su editorial hasta ahora, Gallimard, para fichar por Grasset, propiedad del grupo Hachette, del magnate ultraderechista Vincent Bolloré.
Un fichaje que se ha producido en el mismo momento en el que el responsable histórico de Grasset, Olivier Nora, ha dejado las riendas de la editorial, un movimiento que según cerca de 200 de sus escritores que han dicho que dejarán de publicar en Grasset, se debería a que ha sido despedido por Bolloré por razones ideológicas.
Sansal, por su parte, denuncia haber sido instrumentalizado políticamente en esos movimientos y haber sido asociado al magnate ultra, una maniobra que a su parecer sólo busca descalificarlo.
«A Bolloré -asegura- no lo he visto nunca, no conozco a ese señor. Ni él me necesita ni yo lo necesito».
Sansal obtuvo en 2024 la nacionalidad francesa, que le concedió el presidente Emmanuel Macron por sus méritos literarios, pero en un contexto particular, ya que desde hacía muchos años mantenía una relación tensa con las autoridades argelinas por sus críticas al régimen.
Esa tensión desembocó en su detención en noviembre de 2024 al aterrizar en el aeropuerto de Argel. Permaneció 12 meses entre rejas y su caso se convirtió en una cuestión de fricción diplomática.
Condenado a cinco años por varias de sus posiciones políticas, en particular sobre la soberanía de territorios que estuvieron en el pasado bajo control marroquí y sobre la antigua colonia española del Sáhara Occidental, fue finalmente indultado en noviembre de 2025 por el presidente argelino, Abdelmadjid Tebboune. EFE
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