Cautela y contención en el Magreb frente a la escalada bélica de Oriente Medio
Argel/Rabat, 9 mar (EFE).- El Magreb no escapa al impacto de la guerra en Oriente Medio, una región sin bases militares estadounidenses y que mantiene relaciones diplomáticas con Irán, salvo Marruecos, donde Argelia y Libia pueden beneficiarse al ser productores de hidrocarburos, mientras Rabat y Túnez temen las secuelas de una crisis económica.
El cierre en el estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20 % del petróleo mundial, y los recientes bombardeos contra instalaciones petroleras en Irán que ha disparado el barril del crudo, provocarán efectos «asimétricos» en la región magrebí, asegura a EFE Riccardo Fabiani, director interino del Programa, Oriente Medio y Norte de África en Crisis Group.
Para Argelia, mayor productor de gas en África y quinto mundial, y Libia, con significativas reservas petroleras, esta subida supone una posición ventajosa; en cambio, Marruecos y Túnez se enfrentarían a una «verdadera pesadilla fiscal y social».
Especialmente para Túnez, considera el investigador en relaciones internacionales Bechir Jouini, ya que el país depende en gran medida de las importaciones y el aumento de los precios de la energía encarecerá el transporte y, por ende, los alimentos.
La ministra marroquí de Economía, Nadia Fettah, confía en el ‘mix energético’ del país -que importa el 90 % de sus necesidades energéticas- para afrontar las perturbaciones del sector.
Implicaciones políticas
Marruecos cortó relaciones diplomáticas con Irán en mayo de 2018 tras acusar al grupo chií libanés Hizbolá, aliado de Teherán, de armar a los independendistas del Frente Polisario, con los que mantiene un conflicto abierto por el territorio del Sáhara Occidental.
Argelia y Túnez, cercanos al régimen iraní, miran lo que pasa en Irán con preocupación, según Fabiani, porque «lo que le ocurre en Teherán les podría suceder también a ellos».
Los equilibrios políticos en la región llevaron a que tanto el Ejecutivo argelino como el tunecino evitaran condenar los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero, que desencadenaron la actual escalada bélica, mientras Marruecos y Libia censuraban los bombardeos de represalia de Irán a países árabes «hermanos».
Rabat se siente tranquilo con su alianza estratégica con Estados Unidos e Israel, pero mantiene también relaciones políticas y económicas con China y Rusia.
Precisamente este viernes, su canciller, Naser Burita, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, con motivo del décimo aniversario de la ‘Asociación Estratégica Profunda’ bilateral.
Ambos reafirmaron su voluntad común de reforzar esta asociación, y subrayaron la importancia de una coordinación continúa para contribuir a la promoción de la paz y la estabilidad internacionales.
Fabiani no descarta que Argelia, país no alineado, tenga ahora «una razón más» para continuar cultivando sus relaciones con Estados Unidos y mostrar su disponibilidad para seguir participando en los diálogos liderados por Washington sobre el conflicto del Sáhara Occidental.
Según el analista, el contexto actual hasta puede llevar a un acercamiento entre Rabat y Argel.
Cuestión de tiempo
Para Fabiani, la variable principal será la duración del choque económico: «Si esta perturbación dura varias semanas o meses, inevitablemente el impacto sería enorme para la energía, las cadenas logísticas y el comercio».
Sobre las implicaciones para la identidad religiosa frente a los temores habituales de los países de la región de la expansión chií, Fabiani aseguró que «un Irán debilitado sería un buen resultado» para un país como Marruecos, que no tiene relaciones con Teherán y teme un proselitismo asociado a esta religión.
Marruecos mantiene una relación especial y estratégica con los países árabes del Golfo, particularmente con Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Catar, caracterizada por una alianza profunda en ámbitos económicos, políticos y de seguridad.
Los Emiratos Árabes Unidos se han consolidado como uno de los principales inversores extranjeros en Marruecos, especialmente en 2024, capturando cerca del 19 % del flujo total de inversiones con un volumen acumulado de 280 millones de dólares solo en ese año.
Por el contrario, una derrota de Irán alerta, según el analista, también a Túnez, que es el estado de la zona más cercano a Teherán y que ha intentado cultivar relaciones estrechas con el liderazgo de este país.
Fabiani aseguró que es posible que Rabat intente posicionarse como «una isla de estabilidad en una región perturbada», pues este país magrebí podría intentar aparecer relativamente más fiable y estable que los países del Golfo para inversores occidentales.
La duración del conflicto en Oriente Medio será clave para el Magreb: un choque prolongado erosionaría el tablero geopolítico y generaría efectos asimétricos en la economía de un Norte de África que, pese a su cautela, navega entre oportunidades y riesgos. EFE
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