Hace 20 años, un conocido preguntó a Rudolf Brauchli si no quería disfrutar de la vista de Zúrich desde el campanario de la capilla de Santa Ana.
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Curioso como es, aceptó inmediatamente. Y no solamente observó la ciudad sino que se convirtió en campanero de la capilla.
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Actualmente, sube un domingo sobre dos al campanario.
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"No se necesita saber de música", dice Brauchli. "No se leen notas musicales para tocar las campanas".
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Se emplean melodías o combinaciones de tonos. En la imagen, algunas de las que se emplean en el campanario de Santa Ana.
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Las cuerdas están numeradas, lo que permite a los campaneros imitar melodias de la abadías de Westminster o de Zúrich, por ejemplo.
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La protección auditiva es necesaria toda vez que el nivel de decibeles supera el de un concierto de rock.
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"Conozco de memoria muchas melodías, pero prefiero improvisar": Brauchli.
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Se diría que el campanero baila, inspirado por el repiqueteo de los metales.
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"Estoy de buen humor. Enviaré pensamientos positivos a través de las tonalidades".
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Tirar de las cuerdas requiere habilidad.
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Si las campanas se balancean demasiado fuerte, golpean las maderas del bastidor.
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El sonido de las campanas se apaga poco a poco.
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Fuera de domingos y fiestas de guardar, las campanas son accionadas electrónicamente.
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Para tañer las campanas es recomendable utilizar guantes sólidos.
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Rudolf Brauchli concluyó su tarea de este domingo.
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El servicio religioso va a comenzar.
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Las campanas volverán a ser accionadas manualmente el próximo domingo.
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En el corazón de Zúrich se encuentra la discreta capilla de Santa Ana. Aquí todavía un campanero se ocupa de repicar manualmente las campanas para convocar a los fieles los domingos y los días festivos. Visita.
En las últimas dos décadas, Rudolf Brauchli (60) se ha encargado de esa tarea, turnándose con un colega. Brauchli se ha convertido así en el último campanero del cantón de Zúrich que se ocupa manualmente de manipular las campanas.
Se trata de un oficio en vías de extinción. En el resto de los centros de culto los carrillones funcionan electrónicamente.
La capilla de Santa Ana, situada en la otrora fundidora de campanas Füssli, pertenece a la Sociedad Evangélica del cantón de Zúrich. Fue construida en 1910 por los arquitectos Bischoff y Weidli en un inmueble clasificado actualmente como monumento histórico.
Mathilde Escher, hija del artífice de la empresa industrial Wyss, fundó la capilla.
swissinfo.ch acompañó a Rudolf Brauchli al campanario para anunciar el culto del domingo.
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