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El «grano robado» y la «diplomacia en X» deterioran la relación entre Israel y Ucrania

Marcel Gascón

Kiev, 29 abr (EFE).- Las ya frías relaciones entre Israel y Ucrania se han deteriorado en los últimos días a raíz de la supuesta aceptación por parte de los israelíes de grano procedente de los territorios ucranianos ocupados por Rusia, lo que ha provocado denuncias en Kiev y una respuesta vehemente de Tel Aviv.

La crisis diplomática se encuentra en su punto más álgido y llega después de que ambos Gobiernos cruzaran reproches de forma más soterrada a cuenta de las últimas giras del presidente Volodímir Zelenski por Oriente Medio, en las que visitó varios países árabes sin que sus escalas incluyeran Israel.

Las relaciones entre dos países que podrían ser aliados naturales han sufrido «un cúmulo de decepciones mutuas» que empezó después de la invasión rusa en 2022, con las primeras demandas ucranianas, no satisfechas por Israel, de que el Estado judío enviara armas a Kiev, explicó a EFE el experto israelí en el espacio exsoviético Zeev Janín.

Ucrania recibió con frustración la negativa de Israel, un país al que muchos ucranianos ven como ejemplo por su capacidad de autodefensa y por haber logrado reavivar una identidad colectiva propia.

Mientras, en Israel, la actitud de Zelenski fue percibida como excesivamente exigente y desagradecida.

La tensión bilateral subió este martes, cuando Zelenski acusó a Israel de permitir «la compra de bienes robados» al dejar entrar y descargar en sus puertos a barcos que exportan grano de los territorios ucranianos ocupados por Rusia.

El ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, respondió instando a Ucrania a presentar pruebas de esa acusación, y reprochó a Kiev que haga «diplomacia de Twitter (X)» en vez de contactar con ellos.

El caldo de cultivo

Israel no ha enviado a Ucrania ayuda militar letal ni ha cortado del todo sus relaciones con Rusia como esperaba la administración de Zelenski, que sí ha recibido del Estado judío asistencia humanitaria y tecnológica.

Un motivo invocado por Israel para mantener una posición de cierta equidistancia en el conflicto fue, en un primer momento, la presencia del Ejército ruso en la vecina Siria, un factor que desapareció de la ecuación con la caída en diciembre de 2024 del régimen de Bashar al Asad.

Pese a que Zelenski había sido uno de los primeros líderes en llamar al primer ministro Benjamin Netanyahu para condenar la masacre de Hamás del 7 de octubre de 2023, la salida de Rusia de Siria no llevó a la intensificación de las relaciones que esperaban en Kiev.

Ucrania, siguiendo el ejemplo de sus principales aliados de la UE, ha apoyado en la ONU diversas resoluciones sobre los palestinos consideradas hostiles por Israel.

Kiev pareció ver en la guerra iniciada en febrero por EE.UU. e Israel contra Irán una nueva oportunidad de alinearse con los israelíes, a los que ofreció acceso a su experiencia y su tecnología antidrón.

Sin embargo, el Gobierno de Netanyahu no ha respondido de forma positiva a esas ofertas, como sí han hecho Jordania y las monarquías del Golfo.

Dos años sin contactos

A esta última decepción ucraniana con Israel aludió Zelenski cuando le preguntaron por qué no pasó por Israel en la gira por los países de la zona que sí aceptaron esa ayuda.

El presidente ucraniano dijo -sin esconder su frustración- que no ha hablado con Netanyahu en más de dos años.

Fuentes del Gobierno israelí respondieron a las críticas por la falta de receptividad de Netanyahu hacia Zelenski recriminándole a Kiev una supuesta incapacidad para hacer diplomacia de forma discreta.

«Zelenski está convencido de que le debemos algo porque es judío, y no es el caso», decían también las fuentes, que afirmaban, además, que Israel no precisa de la asistencia de Ucrania.

Simpatías mutuas en la opinión pública

Todas las encuestas publicadas tras el comienzo de la invasión rusa muestran que una mayoría abrumadora de la sociedad israelí simpatiza con Ucrania en su guerra con Rusia.

La sociedad ucraniana es, por su parte, una de las más pro-israelíes de Europa.

Un 69 % de los ucranianos encuestados a finales de 2023 por el Instituto Internacional de Sociología de Kiev decía apoyar a Israel en el conflicto con Palestina, mientras que solo un 1 % de los consultados se declaraban pro-palestinos.

Para la analista ucraniana Lesia Dubenko, es un «autosabotaje» que Tel Aviv adopte esa posición hacia uno de los pocos países del mundo cuya opinión pública simpatiza de forma inequívoca con el Estado judío, según afirmó en el diario israelí Times of Israel.

Por su parte, Janín, el profesor israelí de origen ucraniano, considera que las exigencias ucranianas seguirán sin funcionar con cualquier Gobierno en Israel, y aconseja a Kiev que acepte la apuesta de Israel de no romper con Rusia y se centre en explorar las posibilidades de cooperación para reconstruir y modernizar Ucrania tras la guerra. EFE

mg/smm/llb

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