El actor argentino Tomás Pozzi reclama la calma de los pueblos para un vivir más humano
Paloma Palomo
Mérida (España), 14 jul (EFE).- En una sociedad acostumbrada a vivir muy deprisa, el actor argentino Tomás Pozzi reivindica la necesidad de la calma, la que se percibe en los pueblos, necesaria para conocer sensaciones sin que medien las palabras, las costumbres y «rituales» que las grandes ciudades ya han perdido.
En una entrevista con EFE, defiende la necesidad de observar las dinámicas cotidianas de los seres humanos, lo que él denomina «coreografía» de lenguaje corporal y del rostro, que habla por sí misma, sin necesidad de hablar.
«Es muy sano y hermoso ver otro tipo de comunicación», apunta Pozzi, que regresa esta semana al Festival de Teatro Clásico de Mérida (España) con la obra ‘Timón de Atenas’, de William Shakespeare, en la que también actúan Esther Acevedo, Pepe Viyuela y Beatriz Melgares.
A modo de ejemplo, Pozzi cita los bares de los pueblos, donde «solo con un gesto ya todos los abuelos se van a una mesa, sacan el juego y se ponen cada uno en el lugar que suelen ocupar».
«A mí eso me parece mágico», incide el actor, partidario de que quienes viven en las grandes ciudades acudan a los pueblos a escuchar, ver y sentir. Es un proceso, agrega, en el que la mente se desacelera, pero advierte también que hay quienes se «angustian» al principio por la costumbre del frenesí diario.
Algo así como cuando se te rompía el teléfono analógico, que ya se enteraba uno de lo que sucedía cuando podía. Ahora, si te ocurre con los celulares, surgen los nervios y hasta el caos.
El valor de decir la verdad
En ‘Timón de Atenas’ Pozzi interpreta a Apemanto, un «casi fiel» amigo del protagonista, un ‘pepito grillo’ capaz de anunciar con gracia lo que va a pasar.
«La gente que está alrededor de Timón le vende un poco una vida que no es del todo verdad, le muestran lo que él quiere ver para luego pedirle lo que cada uno necesita», explica el actor sobre esa clase de afecto nada claro.
Según el argentino, esta dinámica de ‘adular para lograr’ simula la superficialidad que día a día se ve en las redes sociales.
En un contexto en el que la tecnología domina buena parte del día, él apuesta por una «sociedad equilibrada», que utilice los avances como herramienta, pero que pierda el miedo al «cara a cara» entre las personas.
No obstante, Pozzi matiza esta reflexión en un caso: «A la hora de ligar, es más fácil recibir un ‘no’ por una aplicación que recibirlo en un bar».
«Hay que equilibrar todo», recalca Pozzi, si el ser humano quiere «un poco de paz real». Sin embargo, advierte de que una calma extendida puede llevar a una soledad que «cada vez nos puede dar más miedo».
«Cuando uno empieza realmente a enfrentarse a su propio espejo, a veces intenta taparlo con mil cosas», añade.
«Estamos mirando constantemente para distintos lugares porque todo el rato, en todos los sitios, hay luces que se encienden, pero que hacen que nos olvidemos de lo anterior», remata. EFE
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