El Salvador reporta 1.378 incendios en 2026, un 65 % más que en 2025
San Salvador, 17 feb (EFE).- El Salvador registró entre el 1 de enero y el 16 de febrero del año en curso al menos 1.378 incendios, un 65 % más que los sucedidos en 2025, y 50 de ellos se trata de siniestros forestales, de acuerdo con el director del Cuerpo de Bomberos, Baltazar Solano.
«Hemos tenido muchos incendios, no es normal. Tenemos estadísticas disparadas en relación al año pasado», comentó Solano durante una entrevista en una radio local.
El director de Bomberos detalló que «tenemos 1.378 incendios que se han generado en un mes y 15 días, un 65 % más porque el año pasado tuvimos 834 siniestros», lo que representa 544 incendios más en la actualidad.
Indicó que, del total de incendios, «los más complicados son los forestales», ya que entre el 1 de enero y el 16 de febrero de este año se han reportado 50, es decir, 35 más que en el mismo lapso del año pasado, lo que representa un aumento del 233 %.
El funcionario sostuvo que «en la mayoría de los casos la responsabilidad recae en la acción humana», puesto que, según explicó, «estos hechos no son provocados por el viento u otros factores naturales, sino por conductas intencionales o descuidos que terminan generando graves consecuencias».
Recientemente, cinco personas murieron en un incendio de gran magnitud que se generó en una zona del Centro Histórico de San Salvador, la capital de El Salvador, cerca de la turística y moderna Biblioteca Nacional (BINAES), según informó el Cuerpo de Bomberos.
El Salvador se encuentra, desde el 31 de enero pasado, bajo alerta amarilla debido al incremento de incendios forestales por los fuertes vientos que se han registrado y la época seca.
En El Salvador, de acuerdo con el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), gran parte de los ecosistemas forestales, incluyendo Áreas Naturales Protegidas, manglares y otros ecosistemas costeros, se pierden anualmente debido a los incendios forestales, causados en su gran mayoría por la quema agrícola.
Esto afecta, no solo la cobertura arbórea, sino también el hábitat de especies de vida silvestre, zonas de recarga acuífera y causando el deterioro o pérdida de suelo y materia orgánica, según la entidad gubernamental. EFE
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