Guterres urge un alto el fuego en Líbano y pide que se cumplan las resoluciones de ONU
Naciones Unidas, 17 mar (EFE).- El secretario general de la ONU, António Guterres, urgió este martes a poner fin a las hostilidades en Líbano e insistió en que «todas las resoluciones del Consejo de Seguridad deben ser plenamente implementadas», incluida la 1701, adoptada en 2006 tras la guerra entre Israel y Hizbolá, que establece un alto al fuego, el despliegue de la misión UNIFIL y el desarme de grupos armados no estatales en el sur del país.
El portavoz Farhan Haq reiteró hoy en rueda de prensa que Guterres cree que «no hay una solución militar a este conflicto» y que es «fundamental que todas las partes recurran a los canales diplomáticos y respeten las resoluciones del Consejo de Seguridad».
Guterres, agregó, subraya «la necesidad de proteger el acceso humanitario y garantizar asistencia a las comunidades afectadas por la violencia y los desplazamientos».
Mañana, el Consejo de Seguridad se reunirá para evaluar la implementación de esa resolución y la situación humanitaria y de seguridad en Líbano, donde las fuerzas israelíes y los grupos armados continúan intercambiando fuego a lo largo de la llamada Línea Azul.
Observadores de la UNIFIL han reportado ataques con cohetes, misiles, artillería y fuego directo, así como interceptaciones de proyectiles y ataques aéreos dentro de su área de operaciones. Además, se han observado refuerzos de las fuerzas israelíes en el Sector Este, cerca de Kiam y Kufilla, incluyendo vehículos blindados, tanques y concentraciones de personal militar.
Asimismo, la ONU y sus socios humanitarios continúan aumentando la asistencia a las familias desplazadas, que supera el millón de personas, de las cuales cerca de 300.000 viven en refugios públicos.
Según el portavoz, se han distribuido más de 1,1 millones de comidas calientes, decenas de miles de colchones, mantas y kits de higiene, además de centenares de miles de litros de agua potable.
Guterres también abordó la seguridad del estrecho de Ormuz, vital para el transporte de petróleo y gas a nivel mundial, y dijo que «la responsabilidad última» de su funcionamiento «recae en la desescalada del conflicto y del cumplimiento de las resoluciones internacionales», y «no en un país en particular».
Una vez más, el secretario general alertó sobre las consecuencias globales del cierre del estrecho, cerrado por las autoridades iraníes, incluyendo «un incremento drástico de la inseguridad alimentaria mundial». EFE
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