Hungría elige a un profesor crítico con Orbán como jefe del órgano supervisor de medios
Budapest, 22 sep (EFE).- El Parlamento húngaro ha elegido este martes a Gábor Polyák como presidente del Consejo de Medios, una entidad que bajo los Gobiernos del ultranacionalista Viktor Orbán (2010-2026) sirvió para controlar a la prensa.
Polyák aseguró ayer ante la Comisión de Cultura del Parlamento que uno de sus objetivos es que al final de su mandato de cinco años Hungría ocupe el primer puesto de la región en las clasificaciones de libertad de prensa.
Hungría ocupa este año el puesto 74, de 180 países, en la clasificación de libertad de prensa de Reporteros sin Frontera, uno de los peores entre los países miembros de la Unión Europea (UE), solo por delante de Chipre y Grecia.
En 2010, cuando Orbán llegó al poder, ocupaba el 23 de 175.
Tras su llegada al poder en 2010, Orbán promovió una legislación de prensa —calificada por sus críticos como ‘ley mordaza’— que restringió la libertad de información y creó el Consejo de Medios, integrado por miembros designados por su partido, el Fidesz.
El nuevo primer ministro, el conservador Péter Magyar, prometió durante la campaña para las elecciones del pasado abril que desmantelaría el sistema de control creado por Orbán, y usó la mayoría absoluta que logró en las urnas para destituir a los miembros de ese Consejo.
Polyák recordó en su intervención ayer ante el Parlamento que llevaba desde 2022 apoyando activamente a los partidos de la oposición en temas de libertad de prensa, aunque sus críticas a Orbán comenzaron mucho antes.
El Consejo se compone de siete miembros: el presidente, tres miembros propuestos por el partido de Magyar, el Tisza, y tres por la oposición.
El Consejo de Medios supervisa el ejercicio de la libertad de prensa, gestiona las licencias de los medios y monitoriza a la prensa.
El Gobierno de Magyar está impulsando una nueva ley de medios que se espera se presente al Parlamento este otoño, tras lo que se espera que se reforme el funcionamiento de los medios públicos, que bajo Orbán estaban bajo estricto control del Gobierno. EFE
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