Irán avanza hacia un internet por clases tras casi 60 días de apagón digital por la guerra
Teherán, 26 abr (EFE).- El acceso a internet global en Irán está pasando de ser un derecho público a convertirse en un servicio limitado y costoso, mientras el país se acerca a los 60 días de apagón digital por la guerra, en un modelo que algunos medios describen ya como «internet por clases».
Es lo que denunció el diario reformista ‘Shargh’ este domingo en un informe en el que relata un cambio silencioso pero profundo en la gestión del acceso a la red internacional.
Bajo el nombre de «internet Pro», las autoridades han puesto en marcha un sistema aprobado en instancias superiores al Gobierno, como el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, cuya implementación ha sido encargada al Centro Nacional del Ciberespacio.
El resultado, según el periódico, es un esquema de acceso desigual no solo entre quienes tienen conexión y quienes no, sino también entre los propios beneficiarios.
Un directivo de una empresa tecnológica explicó que su acceso está limitado a herramientas vinculadas a su actividad profesional y que no puede utilizar redes sociales bloqueadas como Instagram, WhatsApp o X.
En contraste, un profesor universitario aseguró no haber percibido restricciones en su conexión, lo que apunta a diferentes niveles de acceso incluso dentro del sistema.
Para obtener este servicio las empresas deben presentar una solicitud formal y facilitar los datos de los usuarios que utilizarán la conexión. La decisión final recae en un comité creado por orden del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.
En caso de aprobación, el servicio tiene un coste inicial de unos 22 millones de riales (unos 12 euros), mientras que el precio por gigabyte oscila entre 400.000 y 500.000 riales (entre 0,21 y 0,27 euros), cifras superiores a las del acceso convencional.
Este modelo comenzó a tomar forma tras el corte de internet de tres semanas durante las protestas antigubernamentales del pasado enero y ha cobrado fuerza en el actual contexto, marcado por un apagón digital que ya supera los 58 días, considerado por NetBlocks como uno de los más prolongados registrados en una sociedad conectada.
El origen de las restricciones
La evolución del sistema de internet en Irán se enmarca en una política de control de la red que se remonta a principios de la década de los 2000, con el desarrollo de la llamada red nacional de información (una intranet estatal), que ha permitido mantener servicios y aplicaciones internos operativos incluso durante cortes del acceso global.
En paralelo, páginas web y plataformas internacionales como Telegram, YouTube, X, Instagram y WhatsApp fueron bloqueadas gradualmente entre 2018 y 2022.
Aunque muchos usuarios lograban sortear estas restricciones mediante redes privadas virtuales (VPN), estos mecanismos dejan de ser efectivos en escenarios de apagón total como el actual.
Más allá del bloqueo de contenidos, el modelo emergente redefine las condiciones de acceso: quién puede conectarse, a qué servicios y a qué coste, en un contexto en el que la mayoría de la población permanece sin conexión al internet internacional.
Algunos sectores han rechazado este sistema por considerarlo discriminatorio, entre ellos, la Organización del Sistema de Enfermería, que anunció que no solicitará acceso a «internet Pro» mientras no se restablezca la conexión general para la población.
El propio Gobierno iraní ha criticado esta semana «cualquier forma de restricción o discriminación» en el acceso a internet, aunque estas decisiones están vinculadas a organismos relacionados con la seguridad nacional.
Sin embargo, la discriminación ya existía previamente, ya que algunos usuarios, especialmente altos cargos políticos, cuentan con lo que se conoce como «tarjetas blancas», con acceso a internet sin censura y que, en tiempos de corte de las conexiones, siguen funcionando, lo que genera malestar entre la población. EFE
ash/mra