Israel y Arabia Saudí presionaron a Trump para atacar a Irán, según The Washington Post
Nueva York, 28 feb (EFE).- La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de lanzar una operación contra Irán, que se ha saldado este sábado con la vida de su líder supremo, Ali Jameneí, se produjo después de semanas de presión por parte de Israel y Arabia Saudí, según explicó este sábado The Washinton Post.
Cuatro personas familiarizadas con el asunto explicaron al medio que los líderes de estos países, aliados de EE.UU. en la región, conversaron con Trump en múltiples ocasiones para que diera luz verde al ataque.
Según explican, el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman mantuvo varias conversaciones privadas con Trump en este último mes para forzar un ataque estadounidense en el país persa.
A diferencia del saudí, que en público respaldaba una solución diplomática, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, siempre defendió un ataque contra Irán por considerarlo un enemigo para su país.
Las fuentes aseguraron que el esfuerzo de ambos líderes ayudó a que Trump acabara por ordenar la campaña aérea contra Irán, bautizada por el Pentágono como operación Furia Épica, que ha acabado con la vida de Jameneí, según avanzó el mandatario y más tarde ha confirmado la televisión pública iraní.
El Post explica que los servicios de inteligencia estadounidenses consideraban poco probable que las fuerzas iraníes supusieran una amenaza inmediata para el país en la próxima década.
Sin embargo, la Administración de Trump, y él mismo, han utilizado este argumento, además del de las armas nucleares, para justificar el operativo.
La presión por parte de Arabia Saudí se habría fortalecido mientras el enviado especial Steve Witkoff y el yerno de Trump, Jared Kushner, llevaban a cabo las negociaciones sobre el programa nuclear iraní con representantes de Teherán.
El líder saudí advirtió a funcionarios estadounidenses de que Irán saldría reforzado y más peligroso si EE.UU. no atacaba inmediatamente.
Durante un mitin en Texas, este viernes, Trump insistió en que no estaba contento con los negociadores iraníes, pese a que el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abás Araqchi, habló de «buenos avances».
El despliegue de fuerzas estadounidenses, que ha ido agrandado esto últimos meses, frente a las costas de Irán mantuvo elevado en todo momento el temor a una escalada como la ocurrida. EFE
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