La C-Beauty, en auge: la cosmética pasa del estigma al prestigio de «hecho en China»
Lorena Cantó
Pekín, 26 abr (EFE).- Los cosméticos hechos en China se han sacudido el estigma y comienzan a posicionarse en el tocador global, compitiendo sin complejos con la célebre K-Beauty coreana a partir de una filosofía que combina ciencia con naturaleza y que ha llamado la atención de gigantes del sector como L’Oréal.
Hora punta en el moderno barrio pequinés de Sanlitun. En una conocida cadena internacional de belleza, un expositor de marcada estética china llama la atención en un área privilegiada de la tienda, hasta hace poco reservada a grandes nombres del lujo occidental como Chanel, Dior, Guerlain o Nars.
Son los productos de Maogeping, el líder del maquillaje chino de alta gama, cuyos polvos, coloretes o sombras de ojos con delicados dibujos en relieve igualan en precio a los de reconocidas marcas francesas o estadounidenses y que lleva el nombre de su fundador, uno de los maquilladores más famosos del país.
Pero también están representadas firmas más asequibles, como Perfect Diary o Red Chamber, mientras en la zona de productos para cuidado de la piel, varias marcas chinas que actualizan en sus fórmulas ingredientes naturales de uso ancestral en el gigante asiático se miran de tú a tú con iconos del sector como la japonesa SKII o Lancaster.
Subida de ventas
Las ventas minoristas de cosméticos en China alcanzaron los 465.300 millones de yuanes en 2025, con un crecimiento interanual del 5,1 %, según la Oficina Nacional de Estadística de China (NBS), que sitúa el sector entre las categorías con mejor comportamiento el año pasado, impulsado por la tendencia «guochao», que se traduciría como «orgullo por los productos chinos».
La C-Beauty también ha dado el salto a otros mercados: en el primer semestre de 2025, las exportaciones chinas de cosméticos crecieron un 12 % interanual, hasta los 18.700 millones de yuanes (unos 2.600 millones de dólares), de acuerdo a la Administración Nacional de Aduanas, con los países del Sudeste Asiático, Estados Unidos, Reino Unido y Japón como destinos principales.
La firma especializada China Fortune Securities ha proyectado en un informe que las exportaciones chinas de cosmética se habrán duplicado para 2027 hasta llegar a 34.600 millones de yuanes y Euromonitor ya vaticinaba en 2023 que los cosméticos chinos estaban abandonando la etiqueta de «copia barata» para evolucionar hacia estándares de calidad.
El despegue no ha pasado desapercibido para gigantes mundiales del sector como L’Oréal, que en los últimos meses ha entrado en el accionariado de dos empresas chinas: primero lo hizo en Chando, el tercer mayor grupo de cosméticos fundado en China por ventas, y después en LAN.
Mientras, Proya, el mayor fabricante cosmético del país, ha anunciado una expansión global mediante fusiones y adquisiciones articuladas a través de su subsidiaria en Francia.
La botánica china, diferencia clave
Lo que diferencia a la C-Beauty de estilos consolidados como los de la K-Beauty o la japonesa J-Beauty es «la narrativa de eficacia respaldada por la ciencia y el desarrollo en profundidad de recursos botánicos autóctonos», señala a EFE un portavoz del grupo Botanee, propietario de marcas insignia como Winona, el «santo grial» de las usuarias chinas con piel sensible, o Aoxmed, enfocada al antienvejecimiento.
Si la cosmética coreana destaca en creación de tendencias y la japonesa por su rigor de laboratorio y sus texturas premium, «la C-Beauty, en cambio, ha trazado en la última década un camino pragmático centrado en resolver los problemas cutáneos más comunes entre los consumidores chinos», indica la empresa.
«Las marcas chinas comprendieron pronto que la confianza a largo plazo depende de dominar el origen de los ingredientes y la validación de su eficacia. Creemos que la próxima etapa de la C-Beauty pasará de ser una alternativa asequible a establecer sus propios estándares en ciencia de la piel y tecnología botánica», agregan.
El sector sabe que debe enfrentar también las reticencias hacia los productos hechos en China, durante mucho tiempo considerados de baja calidad.
«La confianza no se construye de la noche a la mañana, exige inversión sostenida y tiempo», reconocen en Botanee, a la vez que destacan como fundamental la adhesión a estándares científicos de aceptación internacional, la implicación real de las empresas chinas de cosmética con la comunidad científica global, una cadena de suministro transparente y la construcción de marca a largo plazo.
«Cuando ‘fabricado en China’ evolucione hacia ‘creado e investigado en China’, la cautela inicial dejará paso, de forma natural, al respeto», rematan.
En esta carrera, las redes sociales son el mayor aliado comercial y reputacional de la C-Beauty.
Según la consultora francesa VVR, el comercio electrónico representó en torno al 51,5 % de las ventas en 2025, e incluso las plataformas occidentales se empiezan a hacer eco: influyentes dermatólogas estadounidenses como Jenny Liu o Joyce Park han recomendado productos de Meiking, Peterson’s Lab, Red Chamber, Judydoll o Proya, un aval incalculable en el mundo de la cosmética. EFE
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