La coalición antirrebeldes en Yemen niega que busque una escalada
La coalición militar que interviene en Yemen, «apoya» los esfuerzos de la ONU para relanzar el proceso de paz y no busca una escalada, a pesar de las operaciones en la región de Hodeida (oeste), afirmó una fuente de la coalición.
Esta alianza, cuyos pilares son Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, apoya sobre el terreno a las fuerzas progubernamentales yemeníes, en guerra con los rebeldes hutíes, que están apoyados por Irán y controlan la ciudad portuaria de Hodeida, en el mar Rojo.
Desde el jueves pasado se registraron combates y ataques aéreos en este sector, adonde las fuerzas progubernamentales llevaron refuerzos.
No se trata «de operaciones ofensivas», sino de despliegues para «proteger a nuestras tropas y ampliar los perímetros de seguridad en ciertas zonas», declaró a la AFP una fuente de la coalición que solicitó el anonimato.
El viernes, el secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, pidió el fin «inmediato» de la «violencia» en Yemen para evitar que el país caiga en un «precipicio», con la mitad de su población amenazada por la hambruna.
El mediador de la ONU Martin Griffiths había exhortado a las partes beligerantes a sentarse a la mesa de negociaciones «en un plazo de un mes».
«La coalición se comprometió a hacer que se reduzcan las hostilidades en Yemen y apoya firmemente el proceso político», que busca relanzar el enviado especial de la ONU, declaró la fuente de la coalición.
No obstante, «si los hutíes no acuden a las negociaciones de paz, eso podría conducir a que se reanude la ofensiva sobre Hodeida».
«La situación humanitaria en Yemen es inaceptable» y «nosotros nos comprometemos a poner fin al conflicto lo antes posible» y a «mantener el puerto de Hodeida abierto», aseguro esta fuente.
Reino Unido llamó este lunes a sus socios en el Consejo de Seguridad de la ONU a actuar rápidamente para promover una solución política en Yemen, teatro de la peor crisis humanitaria en el mundo.
Desde 2015, Yemen está golpeado por una guerra que dejó unos 10.000 muertos y más de 56.000 heridos, según la Organización Mundial de la Salud, aunque varios responsables humanitarios consideran que el balance real de víctimas es mucho más elevado.