La economía española creció un «sólido» 0,6% en el primer trimestre, pese a la guerra
El PIB español creció 0,6% en el primer trimestre del año, a pesar de las repercusiones económicas de la guerra en Oriente Medio y el incremento de la inflación, un avance «sólido» por el que se felicitó este jueves el Gobierno de izquierda.
La guerra en Irán disparó los precios del petróleo y, en consecuencia, la inflación en España (3,2% en abril, tras 3,4% en marzo), en un país donde el costo de la vida, en particular de la vivienda, es la principal preocupación de la población.
En este contexto, el Banco de España había manifestado a finales de marzo su temor a una «desaceleración significativa» de la actividad en el país, una de las economías más dinámicas de Europa.
Algo que en definitiva no se produjo, según la primera estimación del Instituto Nacional de Estadística (INE), que cifró en 0,6% el crecimiento en los tres primeros meses de 2026.
«La economía española mantiene el pulso de crecimiento en un arranque de año marcado por la guerra en Irán», se congratuló el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en un vídeo enviado a los medios.
«Con este ritmo seguimos liderando entre las principales economías de la Unión Europea. Crecimiento sólido, sostenido por dos grandes fortalezas. En primer lugar, el consumo de los hogares y también la inversión de nuestras empresas», agregó el también vicepresidente español.
España, cuarta economía de la zona euro, registró en 2025 un crecimiento del 2,8% y el Banco de España prevé para este año un aumento del 2,3% del PIB en el país.
Las hostilidades en Oriente Medio han disparado los precios en las gasolineras, lo que llevó al Gobierno del socialista Pedro Sánchez a aprobar de urgencia un plan de ayudas por 5.000 millones de euros, que incluye, entre otras medidas, una rebaja del IVA sobre el gas y los carburantes del 21% al 10%.
Pese a todo, el Ejecutivo ha mantenido sin cambios sus previsiones económicas, y Cuerpo dijo el martes confiar en que la deuda pública se sitúe a finales de año «por debajo del 100% del PIB».
En cuanto al sector clave del turismo, el gobierno español se ha mostrado hasta ahora dividido entre los posibles efectos «positivos» derivados del conflicto (desvíos de flujos de viajeros desde Oriente Medio hacia España) y las «amenazas» (el aumento del coste del transporte para los usuarios).
España, segundo destino turístico mundial, recibió el año pasado la cifra récord de 97 millones de visitantes.
En este contexto, el Ejecutivo puso en marcha a mediados de abril un plan de regularización de inmigrantes en situación irregular, que podría beneficiar a medio millón de personas, principalmente de América Latina, para apuntalar la economía frente al envejecimiento de la población activa.
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